Por María Elena Zúñiga*

Tener una vida sexual responsable no significa únicamente prevenir un embarazo. También implica tomar decisiones para proteger la salud propia y la de las parejas, entre ellas la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
La vacunación es una de las herramientas disponibles para reducir el riesgo de infecciones como el Virus del Papiloma Humano (VPH) y la Hepatitis B, dos infecciones que pueden transmitirse por vía sexual y que, en determinados casos, pueden ocasionar complicaciones importantes para la salud.
El VPH está relacionado con diversos tipos de cáncer, entre ellos el cáncer cervicouterino, además de cáncer anal, de pene y de algunas zonas de la garganta. También puede provocar verrugas genitales.
Por su parte, la Hepatitis B afecta al hígado y, cuando la infección se vuelve crónica, puede provocar complicaciones como cirrosis, incluso cáncer de hígado.
Vacunarse no significa dejar de usar preservativo
Aunque las vacunas representan una herramienta importante de prevención, no sustituyen otras medidas de protección.
La Dra. Diana Villicaña Guerrero, médica adscrita al servicio de Ginecología del Hospital General de México Eduardo Liceaga señala que la vacunación debe formar parte de una estrategia integral de cuidado de la salud sexual.
“Las vacunas hacen lo suyo en cuanto al sistema inmune, pero para tener prácticas sexuales seguras es importante realizar pruebas de detección con frecuencia, tener consultas ginecológicas y realizar los estudios de tamizaje que correspondan, como la citología cervical (Papanicolaou) o, cuando esté indicado, una colposcopia”.
Los estudios de detección permiten identificar alteraciones antes de que evolucionen a problemas de mayor gravedad.
El VPH es muy frecuente
El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. Muchas personas pueden adquirirlo en algún momento de su vida sexual sin saberlo, debido a que con frecuencia no provoca síntomas.
Sin embargo, tener contacto con el virus no significa necesariamente desarrollar cáncer. En la mayoría de los casos, el organismo logra controlar la infección; en otros, el virus puede persistir y provocar lesiones que, con el paso del tiempo, pueden complicarse.
Existen factores que pueden favorecer la persistencia de la infección o aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones. Entre ellos se encuentran algunas condiciones que afectan el sistema inmune y determinados tratamientos inmunosupresores.
Por esa razón, la prevención y el seguimiento médico son importantes incluso cuando no existen molestias.
El cáncer cervicouterino puede tardar años en desarrollarse
Una de las características del VPH es que las lesiones pueden permanecer por mucho tiempo sin causar síntomas. En algunos casos, las alteraciones asociadas a una infección persistente pueden evolucionar hasta convertirse en cáncer.
De ahí la importancia de acudir a los controles y estudios de detección recomendados para cada persona. No obstante, el problema, aclara la especialista es que algunas pacientes no acuden a sus revisiones y, cuando se detectan tumores en el cuello de la matriz, estos pueden encontrarse en etapas avanzadas.
La detección oportuna permite identificar cambios en las células antes de que se conviertan en un problema de mayor gravedad, advierte.
La inmunización contra el VPH requiere la aplicación de tres dosis a la población (hombres y mujeres) mayor a 15 años y de dos dosis a la población menor a 15 años, aplicándose a partir de los 9 años. Sólo en caso de algún factor de riesgo en la población menor a 15 años estarían indicadas tres dosis, comenta la especialista.
La Dra. Villicaña destaca que persiste la idea equivocada de que la vacuna contra el VPH es exclusivamente para mujeres. “Se ha estigmatizado mucho que la vacuna solo sea para mujeres. Sin embargo, la práctica sexual incluye tanto a hombres como a mujeres”.
Vacunarse, utilizar métodos de barrera, realizarse las pruebas indicadas y acudir a revisiones médicas son acciones que ayudan a proteger la salud sexual y a detectar oportunamente posibles problemas.
*Lic. en Ciencias de la Comunicación, UNAM
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