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El costo de ser visible…

por Elena Zuñiga | Jun 24, 2026 | Identidad Sexual | 0 Comentarios

¿Por qué miles de personas LGBT siguen en el clóset?

Por María Elena Zúñiga

Para muchas personas de la diversidad sexual y de género en México, salir del clóset sigue siendo un acto de alto riesgo. Aunque exista el deseo de vivir abiertamente su orientación sexual o identidad de género, muchas optan por permanecer en el anonimato como una forma de proteger su integridad, su empleo, su vivienda o incluso su entorno familiar.

“Para muchas personas, la invisibilidad sigue siendo una estrategia de supervivencia”, afirma Charlie Dos Veces López, defensor de los derechos humanos de las personas LGBTI y presidente de la Red Gay Latino.

De acuerdo con el activista, la decisión de no hacer pública la orientación sexual o identidad de género no responde a una falta de aceptación personal, sino a las consecuencias sociales y culturales que aún persisten. El machismo, la homofobia y las distintas expresiones de LGBTfobia presentes en las familias, escuelas, centros de trabajo y espacios públicos continúan siendo factores determinantes para que muchas personas mantengan en privado aspectos fundamentales de su identidad.

La situación es tal que en algunos ámbitos incluso se habla del “derecho al clóset”, entendido como el derecho a la privacidad frente a entornos que pueden resultar hostiles o discriminatorios.

La discriminación sigue manifestándose de múltiples formas. Existen casos en los que personas LGBT son objeto de hostigamiento por parte de vecinos o integrantes de su comunidad al conocerse su orientación sexual o identidad de género, generando presión para abandonar sus hogares o modificar sus dinámicas de vida.

Según la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021 del INEGI, alrededor del 5.1% de la población mexicana se identifica como parte de la diversidad sexual y de género. Sin embargo, Charlie Dos Veces López considera que la cifra real podría ser mayor debido al subregistro que existe cuando las personas prefieren no responder o no revelar esta información por temor a posibles consecuencias.

Como ejemplo, menciona el ámbito deportivo. A pesar de que millones de personas forman parte de la comunidad LGBT en México, prácticamente no existen futbolistas activos de la Primera División que hayan hecho pública su orientación sexual. “No es que no existan, sino que permanecen en el anonimato por las implicaciones sociales y culturales que ello representa”, señala.

Por ello, considera indispensable fortalecer las acciones de sensibilización en espacios educativos, laborales, deportivos y de salud para generar condiciones que permitan a las personas vivir con libertad y confianza, mostrándose ante la sociedad tal como son.

En el sector salud, explica, todavía persisten prácticas discriminatorias que afectan a las personas LGBT durante procesos médicos y administrativos, generando revictimización y obstáculos para acceder a servicios de salud.

“Resulta preocupante que quienes asumen abiertamente su orientación sexual o identidad de género reciban un trato diferenciado, discriminatorio y desigual. Esto se convierte en un problema de salud pública, porque muchas personas deciden no acudir a sus consultas o interrumpir sus tratamientos”, advierte.

La situación también afecta a quienes permanecen en el clóset, ya que el temor a hablar abiertamente sobre su orientación sexual o identidad de género puede dificultar diagnósticos precisos y una atención médica adecuada.

En el ámbito laboral, el panorama tampoco es alentador. El activista señala que continúan registrándose despidos motivados por la orientación sexual o identidad de género de las personas, así como prácticas de exclusión durante los procesos de contratación debido a su expresión de género.

Estas realidades son precisamente algunas de las razones que dieron origen a las marchas del Orgullo LGBT, que cada año se realizan para visibilizar las demandas de quienes aún no pueden vivir abiertamente su identidad.

En la Ciudad de México, por ejemplo, la Marcha del Orgullo Gay se ha convertido en uno de los pocos espacios donde miles de personas provenientes de distintos estados del país pueden expresar libremente su orientación sexual o identidad de género, aunque sea por un solo día.

“Es importante reflexionar sobre lo difícil que resulta para una persona tener únicamente una oportunidad al año para mostrarse sin miedo, sin culpa y lejos de su lugar de origen”, señala.

Si bien Dos Veces López reconoce avances significativos en materia legislativa e institucional, como el reconocimiento del matrimonio igualitario en todo el país, considera que aún existen pendientes importantes, entre ellos el reconocimiento pleno de los derechos de las personas trans y la erradicación de las llamadas terapias de conversión.

“Existe un andamiaje institucional más robusto que hace algunos años para atender a las poblaciones de la diversidad sexual y de género. Sin embargo, muchas de las violencias se han desplazado de los espacios públicos a los ámbitos privados”, explica. La pandemia por COVID-19 evidenció esta realidad.

Durante el confinamiento, muchas niñas, niños, adolescentes y jóvenes LGBT enfrentaron situaciones de violencia y rechazo dentro de sus propios hogares debido a su orientación sexual o identidad de género.

Por ello, enfatiza que los avances institucionales deben traducirse también en cambios culturales que permeen la vida cotidiana y fortalezcan una sociedad más respetuosa e incluyente.

“El reto es construir una cultura basada en el respeto a los derechos humanos de todas las personas, especialmente en un contexto internacional donde han cobrado fuerza grupos antiderechos y fundamentalistas que buscan revertir los avances en la igualdad e inclusión”, afirma.

Finalmente, advierte que México continúa registrando altos índices de violencia y crímenes de odio contra personas trans, por lo que considera indispensable fortalecer las políticas de prevención, atención y sanción de estos delitos.

“Es fundamental que las autoridades actúen para combatir la discriminación y los crímenes de odio. Y también es importante decirles a quienes aún no salen del clóset que no están solos. Existen activistas, organizaciones y servidores públicos comprometidos con la construcción de un México libre de discriminación y violencia”, concluye.

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