En los últimos años, la Ciudad de México se ha distinguido por sus avances en el reconocimiento de derechos para las personas de la diversidad sexual y de género. Sin embargo, aún existen grandes pendientes, especialmente en lo relacionado con el respeto a la identidad de género en menores de edad. Muchos niños, niñas y adolescentes LGBT siguen enfrentando discriminación tanto en sus escuelas como en sus propios hogares.

En algunas alcaldías como Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco, el rechazo hacia la diversidad sexual se mantiene más presente, lo que refleja la necesidad urgente de continuar trabajando en la inclusión y sensibilización a nivel local.

Una realidad alarmante fuera de la capital

Fuera de la CDMX, la situación se torna aún más crítica. En estados como Veracruz, la violencia hacia personas LGBTTTIQAP+, en especial hacia personas trans, se vive con mayor crudeza. Crímenes de odio, desapariciones y actos de violencia extrema continúan ocurriendo, muchas veces sin consecuencias legales para los agresores.

De acuerdo con Mario Bustamante, Coordinador General del Comité IncluyeT de la Marcha del Orgullo LGBTTTIQAP+ de la Ciudad de México, la impunidad es un patrón recurrente en estos casos. “Todavía falta mucho por hacer para garantizar igualdad y una vida libre de violencia para todas las personas de la diversidad sexual en todo el país”, asegura.

2024: uno de los años más violentos

El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBTTTIQ+ en México reveló que 2024 fue uno de los años más violentos para esta comunidad: se registraron más de 85 asesinatos, más de 40 desapariciones y al menos 136 acciones de violencia extrema. Y, nuevamente, el común denominador: la impunidad y la falta de acceso a la justicia.

Avances sí, pero con desafíos

Charlie Dos Veces López, activista y figura reconocida en la comunidad LGBTTTIQAP+, señala también que en 47 años de marchas del Orgullo se han logrado logros importantes, como el reconocimiento legal de identidades no binarias, el matrimonio igualitario, el acceso a la seguridad social, el derecho a la adopción y la protección jurídica en diversas áreas.

No obstante, advierte que existe un desfase entre estos logros institucionales y los cambios culturales. “El reto ahora es social: que en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en la calle, se respete e integre plenamente a las personas LGBTTTIQAP+”.

Discriminación desde la infancia

Aún hoy, niñas, niños y adolescentes son expulsados de sus hogares por su orientación sexual o identidad de género. En las escuelas, el bullying es una constante, desde la primaria hasta la universidad. Y en el mundo laboral, persisten prácticas de exclusión, discriminación y violencia motivadas por prejuicios.

Pese a los esfuerzos de la SEP por incluir contenidos sobre diversidad en los libros de texto, la violencia persiste. Por eso, los activistas hacen un llamado urgente a desarrollar estrategias que también aborden el plano social, para lograr una verdadera protección de los derechos humanos de las personas de la comunidad.

Los discursos de odio siguen vigentes

Otro problema creciente es la desinformación promovida por grupos conservadores en espacios educativos, religiosos, políticos y empresariales, la cual genera discursos de odio que afectan directamente a la población LGBTTTIQAP+.

Charlie Dos Veces recuerda que, aunque el INEGI estima que el grupo LGBTTTIQAP+ representa el 5.1% de los mexicanos mayores de 15 años, la cifra no debería importar. “Aunque fuera una sola persona, nadie debería ser víctima de violencia o discriminación por su orientación sexual o identidad de género”, recalca.

Junio, mes del Orgullo… y de la resistencia

Cada junio, la comunidad LGBTTTIQAP+ sale a las calles no solo para celebrar, sino para resistir. «Es un Orgullo sobrevivir a la discriminación en casa, en la escuela, en el empleo y en la sociedad», dice Dos Veces López. La Marcha del Orgullo continúa impulsando la agenda de la diversidad, tanto por quienes ya no están como por las nuevas generaciones, comenta.

Para entender la diversidad sexual y de género, es fundamental conocer cuatro conceptos clave:

  1. El sexo asignado al nacer
  2. La orientación sexual
  3. La expresión de género
  4. La identidad de género

Además, no se puede ignorar la violencia digital que vive esta comunidad. El discurso de odio en redes sociales puede escalar hasta consecuencias fatales. Por ello, Bustamante plantea que se legisle en torno a los contenidos en línea para proteger la vida y la dignidad de las personas LGBTTTIQAP+.

Visibilidad con dignidad