Por María Elena Zúñiga*

Prevenir el VIH es posible. Actualmente existen estrategias que pueden reducir de manera importante el riesgo de adquirir el Virus de Inmunodeficiencia Humana. Al conjunto de estas acciones y al enfoque en general se le conoce como Prevención Combinada e incluye intervenciones biomédicas, conductuales y estructurales que se adaptan a la epidemiología del VIH y a las necesidades de las personas usuarias.
Una de las intervenciones biomédicas más efectivas para prevenir la adquisición del VIH es el uso de medicamentos antirretrovirales en dos momentos: antes de la exposición al VIH (Profilaxis preexposición o PrEP) o después de una exposición (Profilaxis Postexposición o PEP).
Aunque estas herramientas han ampliado las opciones de prevención y contribuyen a reducir nuevas infecciones, México todavía enfrenta un importante desafío. De acuerdo con estimaciones citadas por el Dr. Juan Luis Mosqueda Gómez, director general del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida y Hepatitis (CENSIDA), se calcula que en 2025 alrededor de 430 mil personas vivían con VIH en el país. De ellas, aproximadamente 302 mil habían sido diagnosticadas, lo que significa que cerca de 128 mil podrían vivir con el virus sin saberlo.
La PrEP y la PEP son estrategias específicas para prevenir el VIH. No protegen contra otras infecciones de transmisión sexual (ITS), como el virus del papiloma humano (VPH), la hepatitis B, la hepatitis C, la sífilis o la gonorrea. Para reducir el riesgo de estas infecciones son necesarias otras medidas de prevención, entre ellas el uso correcto del condón y, en algunos casos, la vacunación.
La PrEP, o profilaxis preexposición, es una estrategia para prevenir la adquisición del VIH mediante el uso de medicamentos antirretrovirales para personas que no tienen el virus y que pueden estar expuestas a él. Para lograr que sea efectiva, además del medicamento, incluye seguimiento médico, orientación para la prevención, pruebas periódicas de VIH y detección y atención de otras infecciones de transmisión sexual.
Hay dos modalidades o formas de tomar la PrEP de acuerdo con las preferencias de cada persona; PrEP diaria y otra conocida como PrEP «a demanda». La modalidad de PrEP diaria consiste en la toma del medicamento todos los días; es la opción recomendada cuando las posibles exposiciones son impredecibles. El medicamento se mantiene durante el periodo en que existe posibilidad de exposición al VIH y puede suspenderse, con orientación del personal de salud, cuando esta situación cambia.
Por otra parte la PrEP «a demanda» se utiliza cuando una persona puede anticipar una relación sexual: se toman dos tabletas entre 2 y 24 horas antes de la relación sexual, luego una tableta 24 horas después de la primera dosis y finalmente otra 24 horas después de la segunda dosis. Por ello también se conoce como esquema 2-1-1, señaló el Dr. Mosqueda. Es importante señalar que esta modalidad está diseñada para proteger alrededor de exposiciones sexuales previstas y que si éstas continúan durante varios días, se debe mantener el consumo de 1 tableta cada 24 horas hasta tomar dos dosis diarias después de la última relación sexual.
Los medicamentos antirretrovirales para la PrEP están disponibles en el sector público y privado, sin embargo, en México se ha logrado que los servicios de salud tengan los antirretrovirales, las pruebas y la capacitación para ofrecer esta intervención de forma gratuita, comenta el Dr. Mosqueda.

Aunque el acceso a la PrEP puede hacerse mediante distintos modelos de atención y no siempre requiere una consulta médica especializada, sí es importante realizar una evaluación antes de iniciarla para confirmar que la persona no vive con VIH y verificar que el medicamento puede utilizarse de forma segura. Además, para lograr los mejores resultados es necesario realizarse pruebas periódicas de VIH y otros controles de salud durante su uso.
¿Cuál es el tiempo de protección?
Para las personas con sexo asignado al nacer como hombres, cuando se empieza a tomar de forma diaria, se toma una tableta cada día y se considera que después de 48 horas de haber iniciado, la persona está protegida (siempre y cuando tome el medicamento diariamente). Para el resto de las personas se considera que existe protección después de 7 días de tomar diariamente el medicamento.
Es muy importante reafirmar que en el caso de la PrEP “a demanda”, no se debe tener actividad sexual al menos dos horas después de haber tomado las pastillas, para que las concentraciones del medicamento sean adecuadas antes de la exposición al VIH.
Vale decir, que la eficacia de ambas opciones es arriba del 90%, lo único indispensable es que las personas lo tomen de manera correcta, dice el directivo de CENSIDA. “Cuando se utiliza de forma correcta, la eficacia es del 90%, aunque hay estudios que señalan que garantiza hasta un 95%”.
¿Y los efectos secundarios?
Sobre los efectos secundarios, el especialista comentó que al ser un medicamento, no está libre de presentar reacciones adversas, pero estas suelen ser leves y transitorias, como malestar estomacal y náuseas. Aún así, aclara, son situaciones relativamente simples.
La PrEP se toma de manera preventiva, sin embargo, cuando ocurre una probable exposición sin haber tomando PrEP, existe la opción de la PEP (Profilaxis Postexposición). Esta intervención consiste en la toma de medicamentos antirretrovirales lo más pronto posible (el límite son 72 horas, pero mientras más rápido se tome es mejor), ya que puede evitar adquirir el virus. El Dr. Mosqueda señala, “se trata de una carrera contra el tiempo para evitar que el virus se instale en el organismo”. Después de 72 horas esta intervención no ha demostrado ser útil.
Lo que sí resalta el especialista es que siempre será mejor tomar la PrEP, que recurrir a la PEP, ya que el VIH es un virus muy complejo. Esto se debe a que el VIH inicia rápidamente un proceso complejo de infección: una vez que entra al organismo, circula por la sangre, entra a un tipo especial de células de defensa (principalmente linfocitos CD4) luego convierte su material genético a ADN y posteriormente lo integra al núcleo de nuestras células. Cuando esa integración ocurre, la infección queda establecida.
Por ello, la prevención antes de la exposición ofrece una ventaja importante, mientras que la PEP debe utilizarse como una medida de urgencia.
Es esta característica de establecerse en el cuerpo lo que explica porque, si pasó más tiempo de las 72 horas desde la posible exposición, la PEP no tendrá ningún impacto.
El directivo de CENSIDA enfatiza que la PEP debe tomarse durante 28 días y que posteriormente se realizan pruebas de seguimiento para descartar la adquisición del VIH. “Cuando se inicia oportunamente y se completa de manera adecuada, en la gran mayoría de los casos se logra prevenir la infección”, indica.
Asimismo, vale decir que la PEP se encuentra disponible en las unidades que atienden urgencias en los servicios de salud o en las clínicas de VIH de manera gratuita.
Para una persona que tiene una actividad sexual de riesgo, lo ideal es el uso de la PrEP y el condón a fin de tener una protección más alta hacia el VIH y una protección contra la sífilis, gonorrea, hepatitis B y hepatitis C.
El experto señala que ya existe la prevención combinada para combatir el estigma y la discriminación. En conjunto, la suma de estas dos opciones, ayuda a las personas a disfrutar de la sexualidad de manera plena y responsable.
*Lic. en Ciencias de la Comunicación, UNAM
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