Honestidad, Acuerdos y Libertad
Por María Elena Zúñiga
Aunque las diversidades relacionales han existido toda la vida, la generación millennial comenzó a hacerlas más visibles y a ponerles nombres. Se sabe que la generación “Z” (personas en sus veinte y un poco más) están optando por formas conservadoras, pero a partir de los 24 en adelante, denominan la forma de relacionarse afectivamente.
Cada vez es más visible esta diversidad y es una cualidad de los millennials dice la psicoterapeuta Karina Reynoso Segoviano.
Son los millennials que empiezan a observar con más detalle y más abiertamente el cómo no se veían las relaciones de una generación arriba, donde había una alta cantidad de infidelidades (que aún existen), pero a partir de los millennials, se incorporan “modelos de relación más saludables”.
En gran medida, fue la generación millennial la que impulsó el reconocimiento de las diversidades relacionales, al cuestionar modelos tradicionales y buscar formas de vinculación consciente, afirma.
A diferencia de generaciones anteriores, donde la infidelidad solía permanecer implícita, actualmente se promueven acuerdos claros, comunicación abierta y responsabilidad afectiva. Estas propuestas retoman ideas del “amor libre”, pero las actualizan desde el diálogo, los límites y el respeto.
Muchas personas comienzan su exploración en relaciones abiertas —afectivamente exclusivas y sexualmente no exclusivas—, pero con el tiempo pueden transitar hacia otros modelos, como el poliamor o formas de no monogamia. Estos vínculos no son estáticos, sino que evolucionan según las necesidades y acuerdos de quienes los conforman.
En la no monogamia, la confianza no se basa en la fidelidad, sino en la lealtad: decir la verdad, respetar acuerdos y mantener una comunicación honesta. No obstante, la especialista advierte que ningún modelo está exento de conflicto o dolor, especialmente al cuestionar normas profundamente arraigadas.
El debate sobre las diversidades relacionales también ha permitido replantear la monogamia, que hoy puede elegirse desde un lugar más consciente y no únicamente como mandato social. En cualquier caso, el elemento central sigue siendo el mismo: el consentimiento, la honestidad y la responsabilidad afectiva.
Finalmente, Reynoso Segoviano, dice que toda forma de relación comienza con un proceso individual. «La claridad sobre lo que cada persona desea y puede ofrecer es la base para construir vínculos más sanos y coherentes».
