Por María Elena Zúñiga

El 13 de febrero, día internacional del condón, es un motivo para recordar su importancia el resto del año en un buen encuentro sexual. Este pequeño objeto nos ayuda a cuidar nuestra salud y la de quienes amamos.

El preservativo ayuda, asimismo, a prevenir las diversas Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y embarazos no deseados. Conviene, a todas luces utilizarlos, ya que sus fabricantes se han preocupado por elaborar estos productos con mejores materiales y tecnologías para mejorar nuestra experiencia sexual.

Ya existen en el mercado, por ejemplo, condones que ofrecen una sensación más natural, permitiendo mayor conexión con la pareja. Otros añaden un toque divertido con presentaciones de sabores casi afrodisiacos como la fresa y el chocolate, cuyos aromas estimulan el sistema nervioso y nos hacen más receptivos a los estímulos sexuales.

Un mito a derribar es que los condones disminuyen el placer sexual, lo cual no es así y menos ahora, ya que se han modernizado para disfrutar al límite una relación íntima.