Por Javier Noyola

El deseo en las relaciones no es solo una chispa inicial que luego desaparece con la rutina. Mantener viva esa llama requiere entender las fuerzas aparentemente opuestas que lo moldean: amor y deseo, cercanía y autonomía.

En su libro, Esther Perel desvela cómo, al buscar la seguridad en el amor, a menudo sacrificamos el misterio y la individualidad, elementos esenciales para la pasión. Este dilema no es una falla personal ni un defecto en las relaciones modernas, sino una dinámica profundamente humana que, cuando se comprende, puede transformarse en una fuente de crecimiento y conexión.

Sin embargo, a medida que la intimidad crece, esta cercanía puede apagar la chispa erótica. El amor nos invita a unirnos, pero el deseo necesita un poco de distancia para prosperar. Perel señala que esta paradoja no significa que las relaciones estén condenadas a perder su intensidad, sino que requieren un enfoque distinto para mantener el equilibrio.

Uno de los conceptos clave que se aborda en el libro es la importancia de preservar la autonomía dentro de la relación. En muchas parejas, la fusión emocional puede hacer que uno o ambos sientan que están perdiendo su individualidad.

Además, la autora desafía la creencia común de que más intimidad emocional siempre conduce a una mejor vida sexual.

El amor nos invita a unirnos, pero el deseo necesita un poco de distancia para prosperar.

Otro aspecto crucial es reconocer que el deseo no se genera de manera automática ni siempre a partir de la espontaneidad. Requiere esfuerzo consciente, planificación y creatividad.