Por María Elena Zúñiga

¿Por qué muchas de nuestras relaciones amorosas tienen patrones parecidos? Estas características durante la relación no las identificamos, pero cuando salimos de ellas y analizamos el vínculo en sus diversos momentos y facetas, llegamos a detectar similitudes. Lo mismo sucede, a veces en la forma en cómo concluimos los compromisos, hay semejanzas que bien se pueden revisar con la ayuda de un especialista para no repetir dichos modelos y avanzar hacia romances más sanos.

Ello se puede dar en todo tipo de nexos interpersonales, pero veamos los de pareja. Según la fundadora también de la organización Vínculo Colectivo, Laura Pírez, muchas personas acuden a consulta generalmente porque sus relaciones terminan por motivos y formas parecidas. Argumenta que este resultado se deriva porque varias veces no tenemos claro el tipo de relación que deseamos.

Algunos otros consejos para tener aciertos en nuestro relacionamiento amoroso es identificar que podemos traer un patrón disfuncional, por lo cual conviene indagar cómo comenzamos los encuentros para darnos cuenta de con quién y cómo nos vinculamos. También es relevante saber cuáles eran las quejas sobre nuestra expareja y de nuestra expareja hacia nosotros. Ese historial afectivo nos facilitaría el descubrir patrones y tener herramientas para saber cómo romper con ellos y hacer las cosas de manera diferente en la próxima relación amorosa.

Relaciones que terminan por motivos y formas similares

De acuerdo a la experiencia en el consultorio de la psicoterapeuta y sexóloga, Pírez, un rasgo muy común en los hombres es terminar el compromiso por una infidelidad y ser descubiertos; otras veces ellos se meten en relaciones formales sin estar seguros que éso querían. En tanto las mujeres reinciden mucho en encontrar propuestas para relaciones casuales y no quien les ofrezca un compromiso formal.

Importante conocer qué tipo de relación buscamos

La experta recomienda que antes de vincularnos afectivamente con alguien averigüemos cuáles son nuestras expectativas, ya que regularmente terminamos estando junto a la pareja porque nos enamoramos y no porque queríamos un compromiso. “Se siente padre estar enamorado, pero no pensamos en las consecuencias. Por ejemplo, la demanda de tiempo y la exclusividad que generalmente se impone”.

Un patrón tóxico frecuente también es establecer relaciones donde hay violencia sin importar si eres el violentador o el violentado porque son las únicas relaciones que conocemos.

Durante el cortejo es importante identificar lo que no nos gusta de la conducta de la otra persona para no caer en esquemas reiterados en nuestras relaciones sentimentales, es decir, saber qué hay en común en nuestras interacciones y qué no nos permite tener una relación exitosa.

Ya después aclarar cuáles son los factores que promueven que estemos ahí, por ejemplo, la especialista recomienda no ser o permitir infidelidades y esforzarse por hacer las cosas distintas.

Un problema que la experta encuentra en las personas es que el proceso de cambiar patrones desde la parte individual no les gusta porque implica perder ganancias secundarias de partes que sí gustan. Por ejemplo, si no nos gusta una pareja machista, cuya característica principal es ser controlador, con ello, se eliminan las atenciones que ofrecen al ser “caballerosos” (abrir la puerta del carro, cederte el paso, etc.).

Romper patrones de manera personal es muy difícil por lo cual se recomienda consultar un terapeuta, ya que si es un problema tuyo seguramente no lo ves y requieres ayuda profesional.