Por María Elena Zúñiga

Ante la posibilidad de reconfigurar legalmente el matrimonio para que también incluya a más de dos personas en un solo contrato, haciendo posible la unión “poliamorosa” (modalidad que ya revisa la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN), ésta además de lo jurídico, implicaría un cambio en el paradigma social y cultural. 

Se modificarían aspectos culturales como el ideal de familia y el cómo deben ser las relaciones sexoafectivas, dice Pamela Álvarez, profesora de asignaturas relacionadas con Sexualidad y Género en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Pensar si ¿tiene futuro o no el matrimonio poliamoroso?, la respuesta es sí. Posiblemente funcione para algunas personas, pero no para todas, como sucede también en la monogamia. “Funcionara para las personas que así quieran relacionarse o que sí quieran contraer este tipo de modelos”. En México se ha impuesto la monogamia, pero existen otras formas de relacionarse, señala la experta.

“Las personas que así lo desean lo ven como un tema de derecho el contraer matrimonio con el número de personas que quieran. Habrá, entonces, quien decida casarse con una, con dos o con más parejas”. 

El poliamor es una de las múltiples posibilidades en los esquemas de no monogamia “consensuada”, dice Álvarez, algunas otras son la “anarquía relacional” y el “amor libre” que plantean incidir en el sistema que a veces orilla a las personas a contraer matrimonio para obtener beneficios como pensiones, servicios de salud o aseguramiento de bienes. 

Cambios en el paradigma social y cultural

Un enlace legal poliamoroso requeriría también negociar más (no sólo con una persona sino con dos o más). También necesitaría, si se regula, realizar puntos de acuerdos, entre todos los integrantes y conllevaría, además, cuestiones emocionales que pueden ser complejas, pero otras ventajas como el crear redes de apoyo para administrar el tiempo, los recursos y los esfuerzos de todos, además de contar con más ayuda en el caso de tener “hijos”.

Pamela Álvarez apunta que en términos de la diversidad relacional es importante pensar en las “no monogamias”, no sólo por el número de las personas con las que se establecen vínculos sino por las relaciones sexoafectivas, ya que si no se toman en cuenta dichos aspectos se puede terminar igual que las monogamias (con relaciones violentas y posesivas). 

Cabe decir que mientras, en México todavía es ilegal el matrimonio poliamoroso, en otros países o culturas está permitido y es legal casarse con más de una persona como en Afganistán, Argelia y Bangladesh.  

En nuestro país desde hace muchos años ha existido el poliamor, pero se no había planteado como un matrimonio formal. La mayoría de las relaciones afectivas que se han construido en monogamia, cuyo significado es la exclusividad sexual y afectiva y todo el aparato jurídico va en ese sentido de valores. 

En la realidad, la aceptación jurídica del matrimonio poliamoroso en México no se ve muy cercana debido a los tiempos de los tribunales que se manejan de manera diferente respecto al movimiento cultural o las expresiones de las personas.