Por María Elena Zúñiga

El Instituto Mexicano de Sexología (IMESEX) fundado en 1979 cada vez tiene mayor demanda en sus especialidades y maestrías en sexualidad humana, aun así, la existencia de estos profesionistas en México (por el tamaño de su población) es insuficiente, dice Paulina Millán, directora de esta institución. 

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 2022 existían en México sólo mil 38 registros profesionales con cédula profesional en sexología (educativa, clínica, etc.).

Los estudiantes de sexología en el IMESEX obtienen una cédula profesional que avala sus estudios académicos, situación que no tienen otras instituciones, siendo entonces, necesario un punto a considerar en caso de solicitar la consulta con un especialista de esta área.

“Para una consulta es importante que los pacientes verifiquen que son sexólogos profesionales porque pueden correr riesgos con información errónea. Hay que generar mayor conciencia de las escuelas serias que imparten esta materia”, apunta la experta.

Actualmente en la mayor parte de las especialidades de sexología educativa participan más profesionistas relacionados con la salud. Por ejemplo, la mayor parte de los estudiosos del IMESEX son ginecólogos quienes ven la necesidad de abordar los temas sexuales para atender a sus pacientes, ya que en las aulas no recibieron una educación formal en esta área, sino funcional. 

“La sexología es el complemento de muchas carreras, pero a los estudiantes de medicina y psicología se les tendría que enseñar sexología en sus programas de estudios”, señala la experta. 

También cabe mencionar que otro perfil de personas que más demandan estos grados de especialización en el IMESEX son docentes que buscan hacer mejor su trabajo, igual que directores de escuelas que están en contacto con jóvenes y quieren atender sus dudas, encontrando también la asistencia de sacerdotes o religiosos que solicitan conocimientos para orientar a sus feligreses.

Cabe decir que muchos empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) toman cursos de sexualidad pagados por su cuenta como un complemento a la atención de sus pacientes, lo cual, según Millán se debería reconsiderar porque abona directamente a los centros de trabajo, los cuales, entonces, deberían de asumir ese gasto. “No se entiende el tema y la profundidad del mismo”, indica la especialista.  

La sexualidad se requiere ver más allá de la parte biológica, tiene muchas aristas que se trabajan en las especialidades y maestrías como la ética, la social, emocional, psicológica, cultural y educativa.

A nivel país se requieren más sexólogos, ya que muchos hombres comúnmente acuden a consulta por cuestiones relacionadas con disfunciones en la eyaculación y la erección, mientras las mujeres lo hacen por anorgasmia. “Generalmente llegan por una cuestión funcional, pero termina siendo un tema emocional de pareja por ello la recomendación de acudir con especialistas certificados”.