Por Javier Noyola
El sexo ha sido un tema de fascinación y conflicto a lo largo de la historia. Para Osho, autor del libro “Sex Matters: From Sex to Superconsciousness” esta energía no es solo un instinto biológico, sino una fuerza transformadora. Para él, si dicha energía se comprende y canaliza correctamente, puede llevar a la superconciencia.
Sin embargo, la sociedad y las religiones han impuesto una visión de culpa y represión que ha convertido algo natural en un tabú. En lugar de aceptar el sexo como una experiencia sagrada, se ha demonizado, lo que ha provocado obsesión, frustración y una desconexión con nuestra verdadera naturaleza.
Desde pequeños se nos enseña que el amor y el sexo son opuestos, que el placer es peligroso y que la espiritualidad solo se alcanza a través de la negación de los deseos. Pero Osho desafía esta idea.
Para él, el amor y el sexo no solo pueden coexistir, sino que, cuando se viven con conciencia, pueden llevar a una experiencia más profunda de conexión con el universo. No se trata de evitar el deseo, sino de comprenderlo y permitir que evolucione.

La clave, vivir la sexualidad con atención plena
El problema radica en que la mayoría de las personas experimentan el sexo solo en su dimensión física. En este nivel, el placer es efímero y muchas veces deja una sensación de vacío.
No obstante, existe una forma de trascenderlo: vivir el acto sexual con plena atención, sin culpa ni expectativas. Cuando se experimenta con total presencia, el sexo se convierte en un puente hacia la meditación, en una oportunidad para salir del ego y disolverse en la experiencia del momento.
Pero para llegar ahí, es necesario desaprender lo que nos han inculcado. Y es que, la sociedad nos ha programado para ver la sexualidad como algo vergonzoso. Por eso, esta represión genera una lucha interna que nos impide disfrutar de una vida plena.
Como consecuencia, muchas personas buscan liberar esta energía de maneras distorsionadas, ya sea a través del poder, la violencia o la acumulación de bienes materiales.
Pero la solución no está en la represión ni en la indulgencia sin conciencia, sino en la transformación. Osho propone que, en lugar de negar el deseo, aprendamos a observarlo sin juicios. Así como la energía del sol puede ser usada para calentar o para quemar, la energía sexual puede canalizarse para crear o para destruir.
La clave está en vivirla con atención plena, sin dejarse llevar por impulsos inconscientes ni por condicionamientos impuestos.
El amor es otro aspecto que hemos distorsionado. La mayoría de las relaciones están basadas en el apego y la posesión, lo que genera celos, miedo y dependencia. Pero el amor real no es una atadura, sino una entrega libre.
No se trata de atrapar al otro, sino de compartir sin expectativas. Solo cuando dejamos de ver al otro como una propiedad podemos experimentar una conexión genuina y sin miedo.
El camino hacia la superconciencia no implica renunciar al sexo, sino trascenderlo. Osho plantea que, cuando el deseo sexual se vive en su máxima expresión, con consciencia y sin represión, llega un momento en que la energía se transforma en algo más elevado.
El sexo deja de ser una necesidad y se convierte en una fuerza creativa, en amor puro y en una conexión con algo más grande que nosotros mismos.
Para liberarnos de los prejuicios que nos han impuesto, debemos atrevernos a cuestionar lo que nos han enseñado. Solo explorando nuestra sexualidad sin miedo, con autenticidad y con conciencia, podremos descubrir su verdadero poder.
No se trata de vivir en exceso ni de renunciar al placer, sino de integrar nuestra energía de manera que nos lleve a la libertad, la plenitud y, en última instancia, a la iluminación.
