Por María Elena Zúñiga
El cáncer cérvicouterino es causado en el 99% de los casos por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección que se transmite principalmente por prácticas sexuales sin protección. La forma más efectiva de evitar el contagio es utilizar preservativo y recibir la vacuna contra el VPH.
“Las vacunas protegen contra los principales serotipos del virus, especialmente el 16 y el 18, responsables de la mayoría de los casos de cáncer cérvicouterino, así como de las verrugas genitales”, explica Misael López Rubio, especialista en oncología.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de cuello uterino es una enfermedad prevenible. Sin embargo, ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en incidencia, con alrededor de 14.1 casos por cada 100 mil mujeres.
El especialista miembro de la Sociedad Mexicana de Oncología (SMeO) señala que esta enfermedad continúa siendo más frecuente entre mujeres de estratos socioeconómicos bajos y en países en vías de desarrollo, donde persisten barreras de acceso a la vacunación y a los programas de detección oportuna. En contraste, los países con mejores coberturas de inmunización y tamizaje registran una menor tasa de contagios y mortalidad.
“El VPH es un problema real. Muchas personas están infectadas y no lo saben, lo que mantiene activa la cadena de transmisión durante las relaciones sexuales sin protección. De ahí la importancia de promover el sexo seguro y la vacunación”, subraya López Rubio.
Los programas de tamizaje y detección temprana son fundamentales para reducir la incidencia y mortalidad del cáncer cérvicouterino, una enfermedad que, con prevención y acceso equitativo a la salud, podría ser eliminada en el futuro.
