Por María Elena Zúñiga
El erotismo es una de las potencialidades de la sexualidad del ser humano. Éste incluye varios elementos como: el deseo, la excitación, el orgasmo y la satisfacción.
Los niveles de erotismo varían de persona a persona. El temperamento erótico de una persona “viene de fábrica”, explica Claudia Rampazzo, sexóloga clínica y psicoterapeuta.
“El erotismo depende tanto de nuestras hormonas como de los neurotransmisores, los factores genéticos, la interacción con la pareja y otros componentes relacionados con los valores, los principios y los prejuicios que tenemos”, añade.
Rampazzo aclara que sin duda, hay personas más sensuales que otras, e igualmente, otras “más frías”, pero en términos generales para aumentar el deseo, la excitación y el orgasmo, se necesita estimular los sentidos.
Desde su óptica, es importante hablar con la pareja de manera eficaz sobre los deseos, las fantasías y los límites personales para saber qué está y que no está permitido en los encuentros sexuales. Otro detalle importante en esta comunicación es dialogar sobre el ritmo, la frecuencia y los incentivos que elevan el nivel del placer de ambos.
“El erotismo no sólo es visual, incluye todos los sentidos, los olores, los sonidos, la imaginación y las fantasías que una persona puede tener, además de la estimulación táctil erótica. Por ejemplo, realizar juegos de caricias y masajes. Todo ello incrementa la liberación de oxitocina y la dopamina, hormonas que facilitan la excitación y la aparición del deseo”, añade Rampazzo.
El erotismo se puede estimular a través de la mente de cada quien, dice la especialista. “Tener fantasías sexuales, por ejemplo, es un fuerte modulador del erotismo, por ello, recomienda crear imágenes en la mente y si no, obtener información de fuentes externas como ver videos, imágenes o caricaturas con contenido sexual”.
Recurrir a la pornografía, puede ser ingrediente poderoso para nutrir las fantasías de las personas, pero, no se aconseja utilizarla en “exceso”, dice Rampazzo, porque se puede caer en la costumbre y el sexo cotidiano “es aburrido”.
Para incitar el deseo, la excitación y el orgasmo, se pueden emplear otras herramientas como recurrir a la lectura erótica, escribir las fantasías, escuchar audiolibros eróticos o ver material erótico (no tan “explicito”), además de utilizar ropa sensual y acudir a lugares especiales como moteles, etc.
La novedad en lo erótico activa el sistema de compensación y provoca que se apetezcan más prácticas sexuales, subraya la experta, por ello, comenta: “Vale la pena ponerse creativos y darle al erotismo cierta variación y novedades para activar los circuitos de recompensa (de dopamina)”.
Finalmente, importa decir que para incrementar el erotismo es importante partir de un buen estado de salud o, “lo mejor que se pueda”. “Se sabe que las personas que hacen ejercicio, duermen y comen bien les va mejor en términos eróticos”, dice Rampazzo. Lo mismo pasa en las personas menos ansiosas porque el estrés, la depresión o la ansiedad inhiben la respuesta sexual.
Si se padece dichas condiciones personales, Rampazzo sugiere, acudir al médico para tratarlas y disfrutar al máximo del placer sexual.
