Por María Elena Zúñiga
Vivir en pareja, pero dormir en camas o cuartos separados es un fenómeno que ahora se conoce como divorcio del sueño o sleep divorce, el cual tiene algunos contras, pero también muchos beneficios. Puede funcionar muy bien si ambos están de acuerdo para mejorar la calidad de vida de cada una de las personas y en su relación.
El objetivo principal de esta práctica es evitar que el comportamiento al dormir de uno de los miembros de la pareja como roncar, moverse mucho, hablar o tener una temperatura perjudique el descanso del otro.
Se sabe que esta idea fue una herencia de la época victoriana, es decir, se realiza desde hace años sobre todo en las clases medias y altas. A mediados de los años cincuenta del siglo XX se dio un reacercamiento de las parejas, pero hoy en día se retoma con fuerza este modelo para evitar problemas por sus diferencias al dormir.
La vida de cada uno de los integrantes y su vínculo emocional al tener un sueño reparador se traduce en una mayor concentración y energía durante el día, además de disminuir el stress y mejorar el estado de ánimo de los integrantes de la relación, lo que redunda en una mejor convivencia.
Todo lo anterior es bueno señala la psicoterapeuta y sexóloga, Laura Pírez, fundadora también de la organización Vínculo Colectivo, sin embargo, aclara que no se debe confundir el dormir separados con estar enojados, querer castigar al otro (a), caerse mal o esquivar la vida sexual porque ello no abonaría a la unión de las personas y podría terminar en un divorcio real.
“Las parejas usualmente no saben cómo hacer acuerdos. La decisión de dormir separados, generalmente se toma desde el hartazgo en vez de hacerlo como algo benéfico para promover la salud”, dice.

Es recomendable hacer el sleep divorce de manera negociada para evitar estragos en la relación. “Cuando no hay solución al problema del dormir del otro, el sleep divorce es buena opción”. Para algunas personas esta alternativa resulta dolorosa, pero si ambas partes dialogan puede ser saludable para ambos.
Cabe aclarar según la experta que el objetivo del fenómeno sleep divorce no implica el fin de la relación amorosa, sino evitar dormir juntos para que el comportamiento del otro no perjudique al de al lado.
No obstante, conviene decir también que el que una pareja duerma en diferentes espacios tiene que ver con un privilegio económico, ya que para la mayoría de los mexicanos no existe esa posibilidad por el tamaño reducido de las viviendas, además en casos de extrema pobreza: menos. “A veces ni siquiera hay disponible una habitación para la pareja”, dice Pírez.
