Por María Elena Zúñiga*

Hablar de asuntos cotidianos con la pareja no siempre es sencillo. Cuando se trata de expresar lo que sentimos, necesitamos o esperamos en nuestra vida sexual, la conversación, en la mayoría de las veces, resulta más complicada. Los prejuicios, las experiencias anteriores, los miedos y hasta la educación que recibimos se presentan como obstáculos para decir con claridad qué queremos y qué necesitamos.
Para la maestra Laura Pírez Felguérez, directora de Vínculo Colectivo, uno de los principales problemas de comunicación en las parejas es creer que hablar mucho equivale a comunicarse bien. Una conversación puede durar horas y, al final, ninguno de los dos comprendió lo que el otro intentaba decir, por tanto: “Hablar mucho no significa comunicarse mejor”.
Dialogar sobre sexualidad en la pareja, es un gran reto porque el tema suele estar rodeado de prejuicios y temores. Según la especialista, “nos preocupa lo que el otro va a entender, lo que va a interpretar o lo que se va a imaginar”. Por ello, una de las recomendaciones que ofrece Pírez, es mantener abierta esta charla desde el principio de la relación, ya que si no se expone, con el tiempo resulta más incómodo.
Pírez Felguérez señala que hombres y mujeres pueden llegar a la vida en pareja con aprendizajes diferentes respecto a la sexualidad. Los hombres, por ejemplo, tienden a estar hipersexualizados, pues piensan que todo gira alrededor del sexo; sin poner suficiente atención en la intimidad, a la parte romántica o en la construcción de la relación.
En contraste, según la experta, una gran cantidad de mujeres llegan a la relación con un mayor énfasis de la educación recibida, la cual se resta importancia a su sexualidad o incluso mantiene la idea de que no deberían mostrar demasiado interés por el sexo.
Ante esta situación, la especialista considera necesario que cada persona haga una revisión de sus propias ideas y experiencias para tener mayor claridad sobre su vida sexual y cómo comunicarnos con el otro.
Una buena comunicación comienza por identificar qué queremos comunicar.“Lo primero saber qué queremos explicarle a nuestro interlocutor (a) sin tantas vueltas al mensaje, dice Pírez.
Llegar a una conversación sin tener claro qué se quiere decir puede generar confusión y frustración. Además, puede hacer que la otra persona perciba que está siendo atacada o que únicamente se le están haciendo reclamos.
Además de saber qué queremos comunicar, es importante elegir el momento y el lugar adecuados. Su recomendación es buscar un espacio cómodo, sin interrupciones, en el que ambos tengan disposición para conversar.
“Los temas importantes, especialmente los relacionados con la intimidad, requieren atención y tranquilidad; no es lo mismo hablar cuando ambos están descansados que intentar resolver un asunto mientras alguno está cansado, molesto o preocupado”, añade la psicoterapeuta también.
Para mejorar la comunicación, Pírez Felguérez propone imaginar que estamos escribiendo un mensaje para X, donde existe un límite de caracteres. La idea es sencilla: decir lo que queremos comunicar con el menor número de palabras posible, de la manera más clara.
Como siguiente paso, recomienda comprobar qué entendió la otra persona. “No hay que dar por hecho que entendió bien, porque muy seguido no es así”, advierte.
Preguntar: “¿qué entendiste de lo que te estoy diciendo?” puede ayudar a detectar malentendidos antes de que se conviertan en un conflicto.
Cuando se trata de la vida sexual, una de las conversaciones fundamentales consiste en expresar aquello que nos gusta y aquello que no. Para Pírez, hablar de estos límites favorece una vida sexual más placentera y disfrutable.
Por ejemplo, hay que exponer cómo te voy a avisar que algo no me está gustando o que algo me está gustando, para que no haya malentendidos y nadie se sienta mal”, señala.
Asimismo, sugiere hablar de preferencias, límites y deseos de manera frecuente, ya que las necesidades de ambos pueden cambiar con el tiempo.
Para las parejas que están comenzando una relación menciona la importancia de hablar sobre las expectativas respecto a su vida sexual, ya que uno de los errores frecuentes, es pensar que la intensidad del deseo y la pasión de las primeras etapas durarán siempre, y, no es así porque a lo largo de los años, varía el apetito sexual, explica.
Preguntas como “¿qué pasaría si en algún momento disminuye nuestro deseo?”, “¿cómo lo abordaríamos?” o “¿qué podemos hacer para mantener nuestra intimidad?” pueden abrir conversaciones importantes antes de que aparezcan sentimientos de decepción o frustración, advierte.
Opina que otro tema que puede formar parte de la comunicación sexual son las fantasías. Hablar de aquello que a cada integrante de la pareja le gustaría experimentar permite conocerse mejor. “El objetivo no es cumplir necesariamente todas las fantasías, sino hablar de ellas sin miedo a ser juzgados y comprender mejor los deseos de cada uno”, añade Pírez.
Como los problemas en la vida sexual pueden generar una percepción de insatisfacción generalizada, es recomendable, identificar de dónde viene el conflicto antes de asumir que toda la relación está en crisis.
Para las parejas a las cuales les cuesta trabajo conversar sobre su vida sexual, la especialista, les propone escribir primero un mensaje sencillo que diga “Quiero hablar de nuestra vida sexual, ¿cuándo crees que sea un buen momento?”.
También puede recurrirse a una carta en la que cada persona explique cómo se siente. Después de que el otro la haya leído, pueden conversar sobre lo que entendió y sobre lo que piensa. Lo importante, señala Pírez, es encontrar una forma de comunicación que permita expresar lo que sucede sin convertir la conversación en una confrontación.
En cualquier etapa de una relación, hablar de sexualidad no sólo significa hablar de sexo. También implica expresar deseos, límites, expectativas, inseguridades y necesidades. “La comunicación sexual se construye cuando ambos pueden hablar con claridad, escuchar sin prejuicios y comprobar que realmente entendió lo que el otro quiso decir”, concluye Pírez.
*Lic. en Ciencias de la Comunicación, UNAM
