Por María Elena Zúñiga*

El consumo de alcohol y tabaco puede afectar la salud sexual, particularmente la función eréctil, debido a los efectos que estas sustancias tienen sobre los vasos sanguíneos y la microcirculación.
Aunque la disfunción eréctil puede tener múltiples causas y estar relacionada con diversas enfermedades y condiciones de salud, el consumo de estas sustancias puede contribuir a su aparición o agravamiento.
“El alcohol y el tabaco pueden afectar los vasos sanguíneos que llevan la oxigenación adecuada al pene”, explica el Dr. Emanuel Rosas Nava, jefe del Servicio de Urología del Hospital General de México, Dr. Eduardo Liceaga.
Durante una erección, los cuerpos cavernosos del pene se llenan de sangre. Por ello, cualquier alteración en el flujo sanguíneo puede interferir con este proceso y dificultar que la erección se produzca o se mantenga adecuadamente.
Tabaco, un mayor riesgo para la circulación
En México, el consumo de alcohol y tabaco continúa siendo un problema de salud. Aunque en los últimos años se ha observado una disminución en el consumo de cigarrillos especialmente en las personas más jóvenes que han optado por los vapeadores.
Sobre ese último caso, todavía existen interrogantes sobre sus efectos a largo plazo en la salud sexual y, particularmente, sobre si pueden contribuir al desarrollo de disfunción eréctil, dice el Dr. Rosas Nava.
Al comparar ambas sustancias, el especialista señala que el tabaco representa un mayor riesgo para la microcirculación, no sólo hacia el pene, sino también hacia órganos como el corazón, los riñones y el cerebro.
La salud sexual también impacta la calidad de vida
Los problemas de erección no sólo afectan la respuesta sexual. Cuando un hombre experimenta una alteración persistente en su función sexual, puede tener repercusiones importantes en su calidad de vida y en su bienestar emocional, destaca el experto.
La disfunción sexual puede asociarse con ansiedad, depresión, inseguridad e incluso conflictos o separaciones de pareja.
Además, el efecto del alcohol y el tabaco no se limita a la esfera sexual. “Entre más tiempo de exposición se tenga al alcohol y al tabaco, más probabilidades existen de alguna secuela en el organismo”, señala. Estas consecuencias pueden presentarse en diferentes órganos.
En el caso del tabaco, algunos signos de alarma son la tos persistente, la expectoración y la presencia de sangre al toser. Su consumo también está relacionado con enfermedades pulmonares, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), así como con distintos tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón, riñón, vejiga y próstata.
“Hay una gran cantidad de sustancias carcinogénicas que contiene el tabaco que pueden favorecer la presencia de cualquiera de estas enfermedades”, añade el especialista.
Evitar el consumo también es cuidar la salud sexual
Ante este panorama, una de las principales recomendaciones explica el Dr. Rosas, es evitar o abandonar el consumo de tabaco y alcohol, como parte del cuidado integral de la salud.
En particular, si una persona comienza a notar cambios en su función sexual, como una menor calidad o duración de las erecciones respecto a lo que experimentaba anteriormente, es importante no normalizarlo, comenta.
“Si ya no se tiene la calidad ni el tiempo de erección adecuado, como normalmente se tenía tiempo atrás, se recomienda acudir al especialista para una valoración”, afirma.
La función sexual puede ser también un indicador de la salud general. Atender oportunamente cualquier cambio permite identificar posibles factores de riesgo y, cuando es necesario, recibir un tratamiento adecuado.
*Lic. en Ciencias de la Comunicación, UNAM
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