El peso continuo de los estereotipos de género
Por María Elena Zúñiga
A pesar de los avances en el ejercicio de los derechos reproductivos de hombres y mujeres, la desigualdad de género persiste. Esta brecha se refleja en diversos ámbitos. Por ejemplo, los métodos anticonceptivos suelen ser más invasivos y presentar mayores efectos secundarios en el caso de las mujeres.
Los tratamientos antifecundativos masculinos como la vasectomía, el condón o los espermicidas no son tan fuertes en el organismo en relación a las píldoras anticonceptivas o los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados por el sexo opuesto, cuya colocación resulta dolorosa al no emplear anestesia dice Ninde MolRe, directora de AbortistasMx.
Otra de las grandes diferencias en este sentido es que los hombres, no enfrentan “estigmas”, ni criminalización ni sanciones de tipo penal por solicitar la interrupción de un embarazo. En esta cuestión, el comparativo entre ambos sexos está desbalanceado, aclara. “Todavía hay un tema de criminalización hacia la mujer por el tema del aborto”.
Y aunque el aborto se ha despenalizado en la mayoría de los estados de la república mexicana, aún se criminaliza a las personas que lo practican. Uno de los grupos que más “señala” a las pacientes son los propios médicos quienes, además, cuestionan y ponen en dudas sus motivos.
Por otro lado, la desigualdad también se manifiesta en la crianza y la manutención. Culturalmente, los hombres suelen asumir el rol de “proveedores”, mientras que las mujeres son vistas como principales “cuidadoras”. Esto se refuerza con políticas como la licencia de maternidad de 90 días con goce de sueldo, frente a la licencia de paternidad de apenas 10 días. “Esta diferencia perpetúa los estereotipos de género en el cuidado infantil”, comenta MolRe.
Respecto a la manutención, vale decir que muchas mujeres enfrentan dificultades para recibir pensión alimenticia, ya que algunos hombres evaden su responsabilidad mediante estrategias como ponerse en “rebeldía” o abandonar sus empleos formales para no dar “un peso”.
“La responsabilidad reproductiva no se limita al acto de engendrar, sino que implica un compromiso continuo con la crianza”, señala la activista.
Desde AbortistasMx, dice que ven casos de mujeres que pueden querer la reproducción más no la crianza y menos de manera individual, ¿dónde queda entonces la figura masculina?
A pesar de los avances en la materia de igualdad de género, subsiste el estigma a las mujeres que deciden abortar, pero no hay ninguna reacción cuando el hombre no quiere cuidar. MolRe, subraya en este sentido, “no veo hombres preguntándose entre sí si ya pagaron la pensión alimenticia o preguntándose si ya fueron por sus hijos a la escuela, o a cuidarlos, o hacer las tareas con ellos”.
Desde su perspectiva, México va como a la mitad del camino de equidad porque si bien normativamente hay avances importantes, falta que desarraigue socialmente la disparidad. “No sirve de nada, por ejemplo, tener una licencia de paternidad que no se ejerce o que los días que se dan, los hombres utilicen como días de descanso en vez de acompañar a las mujeres en el cuidado de los primeros días de vida de un bebé. “Buscamos un involucramiento de los hombres y salir de los estereotipos de género”.
Aunque México ha avanzado normativamente —con 25 estados que han despenalizado parcialmente el aborto y con resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declaran inconstitucional su criminalización absoluta—, el cambio social y cultural aún está incompleto. “No basta con modificar la ley si persisten el estigma y la resistencia institucional”, subraya.
Culturalmente, en algunos estados del país, todavía se dan casos de machismo recalcitrante, pues los hombres creen que las mujeres no pueden decidir sobre su cuerpo y no, “la decisión del aborto tiene que ser de la mujer”.
Desde el ámbito religioso dice que, por fortuna, la influencia de la Iglesia católica ha disminuido en comparación con décadas anteriores, sin embargo, todavía existen sectores conservadores —incluidos grupos evangélicos— que mantienen posturas contrarias al aborto. Esta presión, para mujeres creyentes, llega a generar un conflicto emocional al momento de tomar una decisión sobre su embarazo.
La dirigente del movimiento de AbortistasMx, añade que “no van a descansar hasta que el aborto deje de ser un delito y se regule desde la desde el ámbito sanitario, ya que es un es un procedimiento médico y de salud”.
Lo ideal sería un México más libre en este tema de los derechos reproductivos. “Que no exista el delito y que exista el libre derecho a decidir”, menciona.
El acompañamiento digital: necesitoabortar.mx
Ante las limitaciones institucionales, cada vez más personas buscan información y apoyo en internet. Un ejemplo es el sitio necesitoabortar.mx, que desde hace diez años brinda acompañamiento a personas que desean interrumpir un embarazo.
La organización ofrece orientación basada en los lineamientos técnicos de aborto seguro de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, difunde información libre de estigma a través de redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter y TikTok, dice Sandra Cardona, acompañante de abortos dignos.
El proyecto se financia con apoyo de organizaciones internacionales y mediante cuotas de recuperación destinadas a la adquisición de medicamentos como el Misoprostol, cuyo costo oscila entre los 500 y 700 pesos. En casos de violencia sexual, vulnerabilidad o menores de edad, el medicamento puede donarse.
Según Cardona, la percepción social ha cambiado en la última década. Al inicio, muchas mujeres temían siquiera pronunciar la palabra “aborto”; pero hoy, no. Las personas que acuden a la institución llegan acompañadas, incluso, de sus mamás, parejas o familiares.
En una entrevista con el portal decuerpoentero.com,mx, reconoció sin embargo, que el estigma y la criminalización persisten, particularmente en sectores del personal médico.
Si bien la Suprema Corte ha establecido que criminalizar de manera absoluta la interrupción del embarazo es inconstitucional, aún existen barreras prácticas. “En algunos estados donde el aborto es legal, el personal médico se niega a practicarlo, aun en casos de violación, lo que contradice el marco jurídico vigente”, expresa.
La decisión no es sencilla y debe entenderse desde el contexto particular de cada persona. Nadie puede juzgar las circunstancias individuales, apunta la activista. En particular, se sabe que los principales motivos para interrumpir un embarazo suelen estar relacionados con factores económicos o situaciones de violencia.
Cardona sostiene que aunque se han logrado avances importantes, persisten desigualdades estructurales y estereotipos de género profundamente arraigados en la sociedad. “Garantizar el acceso a información veraz, atención médica segura y respeto a la autonomía reproductiva sigue siendo un reto fundamental”, indica.
El ideal sería un México donde el ejercicio de los derechos reproductivos sea pleno, libre de estigmas y sin criminalización, y donde hombres y mujeres compartan de manera equitativa la responsabilidad que implica la reproducción.
