Por María Elena Zúñiga
El coitocentrismo se práctica desde hace miles de años bajo la idea de que lo más importante en una relación sexual es el coito o la penetración y también, aunque ya en menos casos, concibe que en un encuentro íntimo el propósito de la mujer o personas con vulva es con fines reproductivos, eliminando por completo el disfrute o la obtención de placer.
Los tiempos ya son otros, el coito o la penetración no son todo en una relación sexual dice Mali González, sexóloga de la Fundación Inspira Cambio. Es importante hablar también del erotismo, masturbarse, bailar, tener pláticas “cachondas”, etc., dejando el coito a un lado. “Se trata de disfrutar con los cinco sentidos”.
En caso de llegar a contemplar el gozo en los vínculos sexuales, el coitocentrismo, se inclina más por la relevancia de la satisfacción del hombre o la persona con pene que por la mujer, a pesar de que ella obtiene placer principalmente con la estimulación clitoriana y no con el coito.

El clítoris tiene de 8 a 10 mil terminaciones nerviosas, cuya función es el placer.
En el clítoris existen de 8 a 10 mil terminaciones nerviosas, cuya función es el placer, del cual no dispone el hombre o las personas con pene, señala la experta. Por tanto, esa interpretación errónea del coitocentrismo se tiene que derribar mediante la educación sexual, subraya.
Sin penetración también se da el sexo seguro, anulando la posibilidad de un embarazo o adquisición de una Infección de Transmisión Sexual (ITS). Se puede jugar y disfrutar y centrarse en el placer de ambas personas, tres o cuatro, según las que estén interactuando. “No hay recetas a seguir porque cada encuentro es diferente. No hay orden. Lo importante es dejarse llevar y disfrutar”, aclara la experta.
El ritmo acelerado que viven las personas también influye en la centralización del coito, lo cual también puede provocar disfunciones sexuales. Se recomienda tener el llamado “rapidín” por la adrenalina, la emoción y la excitación que se desprende, pero también la especialista propone autoconocerse, explorar con juguetes sexuales, ir a condonerías o explorar en una sex shop todo lo que existe para identificar los puntos de sensibilidad y deleite de cada persona, además de jugar inventando papeles que ayuden a la fantasía. Estos consejos pueden ayudar mucho a enfocarse más en el placer que en la penetración.

El placer depende de cada persona y de cada cuerpo. El orgasmo sería un complemento del placer.
“Lo importante en una relación sexual es poner en primer lugar el placer tanto para hombres y mujeres”, comenta Mali González. Por su experiencia clínica señala que hay casos, incluso, donde hombres y mujeres no saben cómo se siente un orgasmo. Con ese propósito, entonces, sugiere la masturbación para que cada quien conozca su propio cuerpo y de ahí pasar al disfrute en pareja.
Actualmente como la mayoría de los jóvenes no planea concebir hijos, hay que aprovechar de tener una vida sexual plena y placentera, subraya.
