Por María Elena Zúñiga

Los errores más comunes en la educación sexual que ofrecen las personas dedicadas a ello son: no adaptarse ni adaptar el tema de acuerdo al grupo que te escucha; tener un nivel demasiado alto o bajo para las audiencias; dar información aburrida o fácil de encontrar en internet. No crear ambientes de confianza, seguridad, empatía, escucha, tranquilidad para compartir la información, dice la especialista Rinna Riesenfeld, psicoterapeuta sexual.

Asimismo, otra falla regular de los educadores de esta área es descuidar la comunicación corporal y el tono de voz, aparte de no entender las necesidades de las personas que participan. Igualmente, el dar sólo discursos, no soluciones; aleccionar y no generar reflexión, trabajo personal, conciencia y responsabilidad. 

Importante: Captar la atención de los jóvenes de manera dinámica y divertida

La terapeuta sexual señala que más puntos a evitar son: Apegarse a las ideas normativas no a las realidades sexuales que se viven y hablar de la sexualidad de manera negativa, aterradora, genitalizada, y no tocar los temas de placer.  Otras fallas frecuentes son: Regañar y discursear en vez de enseñar, por ejemplo, usar el condón y no explicar, cómo y cuándo; Hablar de “no hagas”, y nada de “que no te hagan”, teniendo ésto último, relación con los tópicos de los derechos sexuales y límites.

Finalmente en la lista de estas deficiencias se encuentran también: el negar temáticas sexuales especialmente si son preguntadas. (Sexo oral, anal, trabajo sexual); Negar e invisibilizar las diversidades sexuales; hablar sólo de cuestiones biológicas y no tocar aspectos emocionales, afectos, vínculos, contextos, reflexiones y debates.

A los que enseñan educación sexual, Riesenfeld recomienda: utilizar dinámicas y materiales didácticos de apoyo, que ayuden a ejemplificar, reflexionar, discutir, concientizar, interactuar, desarrollar un criterio e informar de forma divertida y dinámica.