Por María Elena Zúñiga
La desigualdad entre hombres y mujeres sigue presente en muchos ámbitos de la actividad económica, política y social de México. Un ejemplo de ello son las tasas de desempleo donde las mujeres tienen niveles más altos en comparación con el sexo opuesto. También en el mercado laboral persiste la diferencia salarial entre los dos grupos por la realización del mismo trabajo o con el mismo nivel de responsabilidad. Incluso, cuando ellas consiguen un empleo, a menudo lo obtienen en condiciones de trabajo deficientes revela un estudio de la consultora PwC.
Antes de la pandemia del COVID-19, la cifra de mujeres en el campo formal del trabajo era menor respecto a los hombres y después del problema de salud mundial, las féminas aún no logran registrar los números pre pandemia.
En los mercados laborales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), se observó que en 2021 que la brecha salarial de género se amplió 14%, es decir, tres puntos porcentuales abajo respecto al 2011 (17%). Específicamente en ocho países (Eslovenia, Nueva Zelanda, Estonia, Portugal, Alemania, Italia, Israel y Suiza) la diferencia en ingresos entre hombres y mujeres se volvió más amplia que antes de la pandemia.
Todavía en esta época, las políticas de licencia parental siguen reforzando las expectativas sociales del papel principal de las mujeres como cuidadoras, causándoles daños financieros a ellas en el corto y largo plazo, ante lo cual PwC advierte que el costo del cuidado de los niños amenaza con exacerbar la desigualdad de género, dejando sin trabajo a un número creciente de mujeres.

El análisis de PwC llamado Mujeres en el Trabajo 2023 sugiere el rediseño de las políticas de licencia por paternidad para respaldar el modelo del doble cuidador, lo que ayudaría a las familias a dejar de propagar roles de género tradicionales que dan mayor importancia a los resultados laborales de los hombres en relación al esfuerzo de las mujeres.
Entre sus conclusiones PwC destaca la importancia de contar con formas de cuidado infantil accesibles para aliviar la presión sobre las madres y las familias, y reducir también, la carga de cuidados no remunerados de las mujeres.
Asimismo, sugiere dar soluciones políticas que apunten a redistribuir el cuidado infantil no remunerado de manera equitativa entre mujeres y hombres, ayudando a cambiar los roles de género y la distribución del tiempo de los mismos.
La igualdad de género en el trabajo, señala el estudio de PwC, sólo se logrará cuando exista equidad en el hogar y en las normas sociales.
