Por María Elena Zúñiga

Igual que las parejas heterosexuales, las familias encabezadas por lesbianas se preocupan porque las criaturas coman, vayan a la escuela, tengan una educación en casa, no intercambien el cubrebocas con el compañero, tengan una vida sana y feliz cuenta Ana de Alejandro García, activista, feminista, lesbiana y madre. 

Puede ser que en los hogares haya lesbianas más conservadoras que decidan bautizar a los hijos, llevarlos a su primera comunión y participar en las actividades de la familia extendida, y otras con un feminismo radical que busquen criar a sus hijos en una “comuna”, pero lo mismo sucede con las heterosexuales, “hay de todo”.

Generalmente las lesbianas que deciden ser madres, lo logran por medio de un embarazo al interior de la pareja más que por la adopción a fin de compartir sus genes con sus hijos. 

En el tema de adopción todas las personas solteras en México pueden hacerlo independientemente de su identidad de género u orientación sexual, sin embargo, los trámites todavía se manejan “a criterio” de las trabajadoras sociales, las cuales muchas veces no discriminan de manera abierta a las parejas del mismo sexo, pero sí les ponen pretextos y no permiten la entrega de los infantes en la mayoría de los casos. 

Gran parte de la aceptación social de este tipo de familias tiene que ver con los medios de comunicación afirma de Alejandro. Ellos contribuyen a la educación de la población, y si tocan los temas de forma conservadora, la sociedad recibe la información con el mismo sesgo. Ante esa situación la activista dice que si las empresas de comunicación hablarán de manera objetiva y franca acerca de todos los tipos de familias y diversidades de crianza que existen sería más fácil su aceptación colectiva.

En un contexto de rechazo y discriminación, vale destacar que la población de lesbianas vive con mayor intensidad la exclusión. Son menos aceptadas en comparación con los hombres gay de tal forma que sufren más violaciones colectivas y una constante invisibilización, dice de Alejandro. “Se habla poco de la marginación dirigida en específico hacia las lesbianas porque es una población que ni siquiera se considera. Se difunde más la discriminación de los hombres gay y de las mujeres trans, pero no de lesbianas porque están invisibilizadas”.

De Alejandro opina que toca seguir visibilizando a las familias lesbomaternales porque lo que no se nombra no existe. Hay familias diferentes y en constante cambio, además”.  

Necesario mayor aceptación social a las parejas del mismo sexo