¿Eres soltero, soltera o soltere?
Por Pamela Álvarez*

Hay preguntas que parecen inocentes… hasta que las miras con lupa. ¿Eres soltere? suele aparecer en el minuto uno: cuando alguien te gusta, cuando estás por ligar, cuando te presentan a alguien en una fiesta o cuando abres una app y quieres “ir al grano”. Y sí, la pregunta suena práctica. Pero también trae cargada una suposición enorme: que el mundo afectivo se divide en dos cajones claros (con pareja / sin pareja) y que de ahí se desprende una cosa todavía más importante: tu disponibilidad.
El detalle es que “soltería” funciona bastante bien como atajo dentro de la lógica monógama tradicional, pero se queda cortísima en el universo de la No Monogamia Consensuada (NMC) y, en general, en la diversidad relacional. Porque… ¿qué estamos intentando averiguar realmente?
¿Qué queremos saber cuándo preguntamos: ¿eres soltere?
Si lo piensas con calma, esa pregunta puede estar buscando cosas muy distintas:
- Estatus legal o civil
¿Tienes matrimonio, concubinato, unión civil, trámite, vivienda compartida con contrato? Esto importa a veces (por logística, herencia, responsabilidades, acuerdos de vida), pero no siempre tiene relación directa con el tipo de conexión que estás disponible a construir. - Estatus relacional (pero… cuál?)
¿Tienes una relación “principal”? ¿Varias relaciones? ¿Estás saliendo con alguien? ¿Tienes una red sexo-afectiva estable? ¿Estás explorando? Aquí la palabra “soltere” se queda como letrero de “se renta”, cuando en realidad puede existir toda una arquitectura de vínculos (parejas, amantes, afectos significativos, vínculos de cuidado, compas de vida, etc.). - Disponibilidad emocional
A veces lo que queremos preguntar es: ¿tienes espacio afectivo para conocer a alguien? Y esto no se resuelve con “sí/tengo pareja” o “no/no tengo”. Hay gente con pareja que está emocionalmente muy disponible, y gente “soltera” que está en duelo, saturada, cerrada o simplemente sin ganas. - Disponibilidad de tiempo y energía
La pregunta real puede ser: ¿te da la vida? Porque el tiempo, el trabajo, la salud mental, los cuidados y la energía social son recursos finitos (monogamia o no). Y también porque en NMC los calendarios son un deporte extremo si no hay claridad. - Acuerdos y límites
¿Tus vínculos tienen acuerdos de exclusividad sexual? ¿De no exclusividad? ¿De convivencia? ¿De transparencia? ¿De privacidad? ¿De prácticas de cuidado sexual? En NMC, lo ético no es “ser soltere” sino ser claro con los acuerdos y actuar con consentimiento. - Crianza, cuidados y proyectos de vida
A veces ¿eres soltere? traduce: ¿tienes hijes?, ¿tienes compromisos de cuidado?, ¿tu vida ya está armada con alguien? Todo eso se puede preguntar… pero no cabe en una sola palabra.
Entonces… ¿por qué seguimos preguntándolo?
Porque socialmente nos entrenaron en lo que Brigitte Vasallo critica como “pensamiento monógamo”: una forma de ordenar el mundo (y el valor de los vínculos) alrededor de la pareja como centro, medida y destino. Y cuando esa lógica manda, “soltería” parece una contraseña: abre o cierra posibilidades.
La NMC y la diversidad relacional no “complican por complicar”: más bien hacen visible algo que siempre ha estado ahí, pero que la norma simplifica: que las personas podemos sostener distintos tipos de vínculos, con distintas intensidades, compromisos y acuerdos, sin que eso se reduzca a “pareja/no pareja”.
Cambiar la pregunta: de “estatus” a “claridad”
Aquí va una idea útil: en vez de preguntar qué eres (“soltere”), pregunta cómo te vinculas y qué estás buscando. No como interrogatorio, sino como conversación honesta.
Algunas alternativas (elige las que sí te importan de verdad):
- ¿Qué tipo de conexión estás buscando ahorita? (amistad, citas, erotismo, relación afectiva, algo casual, algo con proyección, etc.)
- ¿Cómo describirías tu situación relacional hoy? (por ejemplo: “tengo una pareja con acuerdos abiertos”, “tengo vínculos múltiples», “estoy saliendo con alguien”, “estoy en pausa”, “estoy explorando”).
- ¿Tienes acuerdos con otras personas que sea importante conocer para vincularnos con cuidado?
- ¿Qué acuerdos te hacen sentir seguro/a/e en un vínculo?” (comunicación, tiempos, sexualidad, privacidad, etc.)
- ¿Te sientes con disponibilidad emocional y de tiempo para conocer a alguien?
- ¿Qué significa para ti ‘cuidarnos’ en lo sexo-afectivo? (salud sexual, consentimiento, manejo de celos, transparencia, etc.)
Estas preguntas suenan más directas, sí. Pero en NMC la franqueza no es grosería ni intensidad: es una forma de cuidado. Y también evita malentendidos típicos del “ah, pensé que…” que tanto daño hace.
Ojo: claridad ≠ explicar tu vida completa
Aquí entra un punto de ética relacional: tú decides cuánto compartes. Tener claridad no significa entregar un expediente emocional en la primera cita. Puedes responder por capas:
- “Estoy en una relación abierta y busco conocer gente con calma.”
- “Tengo una red afectiva importante; no busco exclusividad.”
- “Estoy disponible para citas, pero no para una relación de convivencia.”
- “Prefiero hablar de acuerdos conforme nos conozcamos.”
¡Listo! Suficiente para que la otra persona decida con libertad.
Un mini “traductor” para la vida real
Si te cachas preguntando ¿eres soltere?, prueba reemplazarlo por una versión más precisa:
- Si quieres saber si te puede invitar a salir → ¿Te late conocer a alguien? ¿Qué acuerdos tienes?
- Si quieres saber si busca algo serio → ¿Qué significa ‘serio’ para ti? ¿Qué tipo de vínculo te interesa construir?
- Si quieres saber si hay exclusividad → ¿Cómo manejas la exclusividad (sexual/afectiva), si es que la manejas?
- Si quieres saber si hay disponibilidad emocional → ¿Cómo estás de espacio emocional para algo nuevo?
- Si quieres saber si hay tiempo real → ¿Qué tanto tiempo/energía tienes para citas o para un vínculo?
¿Y todo esto para qué?
Para salir del piloto automático. Para que el ligue no sea un examen, pero tampoco una adivinanza. Para que la palabra “soltería” deje de ser un semáforo confuso y se convierta en lo que realmente necesitamos: información útil para el consentimiento, el cuidado y la honestidad.
Y porque, como recuerda Jessica Fern desde la teoría del apego aplicada a la no monogamia, la seguridad relacional no depende de cumplir un molde, sino de… construir acuerdos, comunicación y reparación de forma consistente.
En resumen: quizá la pregunta no es ¿eres soltere?, sino: ¿Cómo te vinculas y qué estás disponible a construir conmigo?
Referencias
- Fern, J. (2020). Polysecure: Attachment, Trauma and Consensual Nonmonogamy. Thornapple Press.
- Vasallo, B. (2020). Pensamiento monógamo, terror poliamoroso.
*SEMBLANZA
Pamela Álvarez Morales es sexóloga educadora, profesora universitaria e investigadora. Acompaña procesos de reflexión sobre sexualidad, placer, vínculos y cuidado desde la diversidad relacional y un enfoque de derechos humanos. Su trabajo también se centra en las disidencias de sexo, género y afecto, así como en la construcción de espacios educativos más seguros, críticos e inclusivos. Escribe y facilita talleres para abrir conversaciones honestas (y sin moralismos) sobre cómo nos relacionamos, qué acuerdos necesitamos y cómo cuidarnos mejor.
