Por Javier Noyola
No todos sentimos el placer de la misma forma. Algunos se encienden con una mirada cargada de intención, otros, con un roce apenas perceptible detrás del cuello. Hay quienes necesitan ritmo, cuerpo, piel, y otros simplemente necesitan… todo.
Eso es precisamente lo que propone la sexóloga somática Jaiya en su libro: Your Blueprint for Pleasure. Cada persona tiene un estilo erótico único, como si fuera un idioma personal del deseo.
Según Jaiya, existen cinco planos o “blueprints” del placer: Energético, Sensual, Sexual, Kinky y el Multiforma. Cada uno representa una manera distinta de experimentar la excitación, el gozo y la conexión. Y lo más interesante es que conocer el tuyo puede cambiar completamente tu forma de relacionarte contigo mismo y con los demás.
El Energético es el amante del espacio, la anticipación y la energía sutil. Este estilo se enciende con lo que no se toca. Con la espera, con la mirada sostenida, con el campo invisible que se genera cuando la tensión sexual flota en el aire. Para alguien con este plano, menos es más. Pero también es sensible: una invasión repentina del espacio personal puede apagar el deseo por completo.
Luego está El Sensual, que necesita activar todos los sentidos para entrar en el juego erótico. El tacto, los aromas, la música, la temperatura. El placer se da cuando el entorno es acogedor y bello. Pero también puede desconectarse si la mente está ocupada o si el ambiente es caótico. Este estilo requiere calma, tiempo y una buena dosis de conexión emocional.

El Placer empieza en Ti
El Sexual es directo. No se anda con rodeos. Para este estilo, el sexo es placer, punto. Ver cuerpos desnudos, tocar zonas erógenas, alcanzar el orgasmo. Todo eso es esencial. Sabe lo que quiere y lo busca, pero a veces puede perderse en la meta y olvidarse del camino.
El Kinky, por su parte, se mueve en los márgenes de lo poco normativo. Busca lo inusual, lo transgresor. Ya sea a través del juego de poder, de roles, o del dolor que se transforma en placer, este plano no se trata de perversión, sino de explorar límites con conciencia y consentimiento. El riesgo, claro, está en sentirse avergonzado por desear algo diferente, pero cuando se acepta, puede ser profundamente liberador.
Y por último está El Multiforma. El que puede cambiar según la pareja, el momento, el entorno o el deseo. Este estilo tiene una capacidad de adaptación extraordinaria. Es como hablar todos los idiomas del placer. Puede sentirse cómodo en cualquier situación, pero también puede abrumarse si no tiene claro qué es lo que realmente quiere. La abundancia de posibilidades, a veces, puede diluir su autenticidad.
Lo más importante de todo esto no es clasificarse. Es entender. Es mirar hacia adentro con curiosidad, no con juicio. Preguntarte: ¿qué me gusta de verdad? ¿Qué me enciende cuando no estoy fingiendo? ¿Cuáles son las fantasías que no me atrevo a decir en voz alta?
Conocer tu plano erótico es una herramienta para conectar más profundamente con tu cuerpo, tus límites, tus deseos y tus necesidades. Es dejar de hacer lo que se “supone” que debería excitarte, para comenzar a descubrir lo que realmente sí lo hace. Es una invitación a ser honesto. A salir del piloto automático y dejar de complacer solo por complacer.
El placer no empieza en otra persona, empieza en ti. Tal vez todo lo que necesitas no es cambiar, sino entenderte mejor. Porque cuando sabes quién eres en la cama, también aprendes mucho sobre quién eres fuera de ella.
Si deseas explorar y descubrir más sobre tu estilo erótico, te invito a responder este breve cuestionario. https://unatardedesexo.com/cuestionario-de-estilos-eroticos/
