Por Alberto Del Valle Cruz, (participante de la primera Convocatoria Editorial del portal 1tdsex)

El mundo gay desde la aparición del Grinder, una aplicación pionera en contactos entre homosexuales cercanos para tener intimidad, fue revolucionado por la cantidad de encuentros fáciles que se podrían generar desde el celular, encuentros en secreto, clandestinos, te mandan mensaje y acuerdas lugar y hora, puede ser ya mismo. Escribes una breve descripción de lo que buscas, lo que deseas encontrar, quién eres, a veces te piden una foto para mostrar un perfil, pero puedes mandar fotos íntimas en privado, cosa que todos piden, penes y traseros, caras a veces.

No es tan fantástico como parece. Yo lo dejé un tiempo y procuro no usarla por malas experiencias en el pasado. Es verdad que hay gente maravillosa y que puedes encontrar grandes amigos, pero no es siempre ocurre, en las interacciones es común encontrar frustración, enojo, gente malvada, engaños y trampas.

Aprendí, si la usaba mucho resultaba enojado casi siempre, había personas que te rechazaban sin razón lógica, o simplemente te insultaban, la posibilidad de bloquear a alguien y ya no tener contacto es tan fácil que todos lo hacen sin pensar, no hay segundas oportunidades. Además el tema de enfermedades de transmisión sexual, aunque los diseñadores de la aplicación cada vez son más consciente de esto y anuncia campañas de detección de VIH, sífilis, hepatitis, vacunación contra VPH, entre otros temas relevantes para la comunidad gay.

Sí, es un mundo para explorar la sexualidad y el erotismo fácilmente. Una herramienta útil para encontrar otros como tú.

Como toda herramienta mal usada: deshumaniza, es decir, en persona no podemos bloquear a alguien, tenemos que lidiar con el rechazo y confrontarlo. Es algo que Fernando no sabe hacer, no sabe cómo solucionar su apego evitativo, casi siempre trata de huir, no puede sostener conversaciones largas, se molesta con frecuencia, cuando no le parece no puede evitar enojarse o ser completamente intolerante y francamente se ve siempre molesto, enojado, frustrado o triste, creo que está deprimido.

Recuerdo también que la mejor manera de usar la aplicación es no teniendo deseos sexuales urgentes, pues no resulta. En la aplicación puedes encontrar gente frustrada que sólo quiere molestar o poner trampas. Desquitan sus propios deseos frustrados con odio hacia otros. Recuerdo todo ello y también recuerdo que comencé a ser más feliz cuando no entraba a la aplicación, cuando la uso poco y sólo en algunos lugares, de forma inteligente. Soy más feliz cuando trato de mantener contacto humano cara a cara. También resultó útil usar los filtros, encontrarme con gente joven, en sus treinta años, me resultó más fácil para conectar.

No me gusta usarla, pero la uso de todos modos, como todos, la instalo y la desístalo en periodos de acuerdo a mis necesidades. Encontré algunos amigos increíbles. Ayer por ejemplo, fui con Victor, a su casa, usé mis labios para recorrer su cuerpo, me encantó y a él también. No limito mi sexualidad, trato de salir de mi miedo al virus del COVID-19 y recuperar mi vida, con precauciones, regresando a casa me bañé y lavé mi boca y dientes.

Necesitaba ese grado de intimidad, Victor me lo dio y lo contacté por la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp, que es el segundo paso —después de la aplicación amarilla— para establecer un vínculo más duradero aunque no absoluto. En resumen, la aplicación de ligue gay genera enojo y frustración si no la usas adecuadamente. Debes ser astuto, pero aún con ello es posible que te surjan problemas como apego evitativo y no sepas cómo entablar una relación emocional estable con otros hombres. Ocurre igual con otras aplicaciones como Facebook o X, antes Twitter, pero es más común que suceda en Grinder y similares por el hecho de que todos son hombres gays —o la mayoría— buscando sexo. Un hombre que busca sexo desesperadamente puede resultar agresivo y molesto si no lo encuentra, incluso ofensivo, y lastimar el autoestima de otro.

Es muy posible que le pasara a Fernando muchas veces. Eso podría explicar su siempre desamparada actitud de niño triste. Nunca sonríe, pocas veces he visto que lo haga, cuando lo hace se nota falso.

La única vez que lo vi feliz fue la primera vez que le hablé. Y también aquella vez, al salir de casa, él se animó y me dijo Hola en cuanto me vio, guiño un ojo, en un fallido intento por repetir mis tácticas de seducción.

Pero, aún con todo ello, no logro quitarme de la cabeza el día que me miró con odio sin motivo o razón justificable. Ese Fernando está ahí oculto, y me asusta a veces. Pero no soy el único que sabe de esto, ¿Verdad Govanni? Por ello lo que sigue es dedicado a Govanni.

Querido, Govanni:

Pareces un tipo torpe, musculoso, engreído y altanero. Quizá lo eres, sin embargo yo también conozco una parte buena de ti.

Siempre me hablaste con respeto y aún cuando tu padre fue grosero conmigo tú mantuviste la compostura, me miras con anhelo y estoy seguro que cuándo yo estuve más joven sentías atracción por mí. Es natural, y me encanta que lo entiendas así. En tu heterosexualidad no tóxica, sabes cómo es el mundo. De tus tres hermanos eres el mejor preparado para la vida. Sabes manejar automóvil en la Ciudad de México, algo que es caótico, eres el único que lo hace de todos tus hermanos desde que tenías 16 años.

Trabajas y tienes dos licenciaturas, tocas torpemente el saxofón, sólo para presumir. Eres musculoso desde siempre y tratas de inculcar eso en tus hermanos. Eres testarudo y líder, algo necio pero independiente. Eres el primero en dejar el nido y ser feliz. Pese a los condicionamientos de tu padre tienes más poder que todos en la casa al opinar sobre cualquier asunto.

Eres el único que entiende cómo funciona el mundo de un hombre adulto, sabes que debe tener un desahogo sexual y emocional, te preguntas porqué Fernando, tu hermano no lo hace visible, has tenido discusiones con él aunque prefieres evitar el tema. Fernando te habla poco o casi nada, se lleva mejor con tu hermana y tú también te llevas mejor con tu hermana. Fernando, aunque lo amas, es raro y lo sabes.

Siempre te ha parecido así, sabes que es gay. En el fondo de tu corazón lo sabes. Eres el único que no entiende sus modos y formas y que trata de aceptar sin juzgar pero consciente de que algo fragua bajo el agua.

Fernando nunca ha tenido novias. Es muy serio, no conversa contigo más que lo esencial. Govanni, al igual que yo está viendo formarse al monstruo, le mira las patas, la cola, los cuernos…  en el fondo él sigue aún conservando pedazos de niño, de aquel hermanito que tanto amaste. Yo también lo puedo ver, Giovanni. Fernando aún no se ha perdido por completo, pero es evidente que en este agujero en el que está, posiblemente lo haga, sobre todo si de un modo u otro encuentra cómo potenciar todo lo que es ahora.

Desde tu propia soledad ves todo lo que ocurre con tu familia, Govanni. Y no te parecen muchas cosas, ¿No es así? Pero prefieres omitirlas, pensar que no existen o dejarte llevar con ello, porque no lo puedes cambiar, quizá nadie puede.

Sin embargo, no te veo como aliado, ninguno de ustedes lo es para mi. Están dispuestos a protegerse tanto como pueden entre ustedes mismos, y no te culpo. Yo en tu situación quizá haría lo mismo. Protegerías a Fernando sea cual sea la situación.

No es bueno sacar a nadie del clóset, no lo pienso hacer. Tú tampoco. Menos a tu hermano. Pero sabes que el que sea callado y tan misterioso encierra cosas, no es posible que no lo veas.

Yo si puedo ver mucho, tu actitud y la de tu hermana, son cómplices. Tú y ella. Cercanos, hermanos. Pero no Fernando, él no entra en este circulo de confianza que tienes.

Estoy absolutamente seguro que sin saber del mundo gay sospechas todo lo que yo sobre Fernando. Es imposible no verlo, tus padres también, sobre todo tu padre. También estoy seguro que no quieren ver lo que es evidente para otros.

Fernando podría pasar por un tipo muy gris, nadie le recuerda, es un hombre joven que quiere pasar desapercibido, su ropa es muy casual, de un hombre heteronormado. Limpia y nueva pero aburrida, sin tratar de llamar la atención. Es una sombra.

Govanni jamás serás una sombra, aunque quieras, llamas la atención. Tu actitud prepotente, tus músculos hiperdesarrollados, tu masculinidad y ese porte de altanero no pueden dejarse pasar, aunque tu estatura contrasta radical con tus hermanos y con tu padre, que es muy alto.

Sospechas que la actitud de tu hermano en el celular, su forma de ser, sus silencios dicen mucho más de lo que podrías evitar. Pero callas, por el bien de todos.

Querido Giovanni. Yo también tengo mis propias sospechas sobre Fernando. Es raro que no tenga amigos, que no pueda hablar con nadie.

Por último, diré que en esencia me pareces más preparado para la vida que tus otros dos hermanos, incluyendo a Fernando.

Me resulta atractivo la imagen que construyes con tu familia sobre la familia perfecta, los hijos perfectos, la casa perfecta, el padre, la madre, el auto, el perro, es una típica historia americana en México. No son perfectos.

Aunque en un tiempo yo también, como la mayoría, creí en esa patraña. Me enamoré de Fernando pensando que era ese tímido chico lindo de una familia de clase media alta, buscando el amor gay en secreto. Eso pensé. No lo conocía, hasta que hablé con él y encontré algo más, diferente a mis deseos.

Fernando es adicto al Grinder, al sexo casual, a la práctica de encontrarse con extraños y tener momentos eróticos en vías públicas, calles, baños, transportes atiborrados, llamado Cruising. Tu hermano no ha tenido ni tendrá novios, escondido en un clóset de cristal, busca desahogo sexual, sin amor. En una soledad impenetrable. Sabemos que eso es posible, sexo sin amor y amor sin sexo, cuando coinciden ambos es uno de los grandes milagros de la vida, tesoro de las parejas más sabias del mundo.

Mi querido imposible cuñado, Geovanni, te escribo para decirte que me habría encantado ser tu cuñado, quizá en otro universo paralelo, quizá en otro sueño de vida, en ésta vida es imposible, porque yo busco más, algo que no me puede dar Fernando.