Por María Elena Zúñiga

La pareja humana se caracteriza por vivir en el conflicto. “No existen parejas exentas de conflictos”, dice David Barrios, médico psicoteraupeuta y sexólogo. 

“La magia de los procesos de pareja estriba en la posibilidad, siempre presente, de renovarse y reestructurar nuestros vínculos”. 

Después de la muerte del amor se pierden los objetivos comunes, pero la oposición a diluir una relación pesa mucho en las sociedades contemporáneas, comenta. Se calcula que 8 de cada 10 personas que se separan reinciden a vivir en una relación de pareja.

Otros son la desatención de necesidades emocionales y materiales, y la comunicación deficiente en la cual los aspectos cruciales no se tratan porque muchos hombres se abstienen de decir frases cariñosas y motivadoras, y también, a menudo, desvían la atención de lo importante. 

Asimismo, el aparente “privilegio” de conducir una casa socava la dignidad de las personas y frecuentemente es una fuente de contratiempos. Ante esta situación, Barrios indica que lo factible es avanzar hacia la equidad, respetando las diferencias. 

Cuando hay conflictos en la pareja, una terapia puede resetear la relación

Un aspecto más (generador de conflicto) es la falta de tiempo para la convivencia juntos. Tiempo de calidad, de demostrar presencia, cariño, caricias, etc. “Está demostrado que después de los primeros tres o cuatro años de relación sucumbe la afectividad (como si nos hubiésemos dejado de amar, querer, apreciar y admirar). Ello es uno de los primeros pasos que socavan el amor”, añade Barrios. 

Para Barrios, si bien una crisis implica riesgos, también presenta oportunidades, incluyendo la infidelidad. De acuerdo con el especialista, se pueden sacar ventajas hasta de lo más negativo. La infidelidad, por ejemplo, puede encender un “foco amarillo” que indica que hay conflictos preexistentes y “algo” que modificar en la relación. No obstante, con una terapia de pareja se puede resetear la relación. “No necesariamente significa la muerte de la misma”, concluye.