Por Javier Noyola
La sexualidad es una parte fundamental del ser humano. Es más amplia de lo que imaginamos. Muchas veces pensamos que sólo son relaciones sexuales, sin embargo, desde la gestación está presente en cada uno de nosotros. Se vive de manera única en todas las etapas del desarrollo: en la infancia, la adolescencia, la madurez y al ser adultos mayores. Hasta el último día de la vida la condición sexual es inherente a nuestra naturaleza.
Es interesante ver cómo la sexualidad se relaciona y es impactada por múltiples factores internos y externos. Desde la parte biológica, neuronal, hormonal, psicológica, así como la cultural, religiosa, política, social y familiar, entre otras. La sexualidad abarca diferentes áreas como el género, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción.
En nuestro país, por décadas la educación sexual, principalmente en las infancias, ha causado polémica. Tal discusión se retomó recientemente con la publicación y distribución de los nuevos libros de texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo cierto es que en el país existe la necesidad de una visión para contar con una educación sexual integral que nos lleve a lograr varias metas. Por ejemplo, reducir la cifra de más de mil partos diarios en adolescentes (muchos de ellos en niñas menores de 14 años) de acuerdo a información del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

Otro objetivo sería bajar el número de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) que según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha padecido el 30% de los mexicanos con un rango de edad de 18 a 30 años, así como atender el tema de abuso infantil donde México ocupa el primer lugar a nivel mundial. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) más de 5.4 millones de niños y niñas sufren alguna agresión sexual en el territorio nacional.
Si bien es cierto que existe mucho camino por recorrer para lograr una educación sexual integral, reconocemos que se han dado algunos pasos importantes para favorecer el bienestar sexual de las personas. Una muestra de ello es que México ha sido congruente con los tratados y acuerdos internacionales, reconociendo en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos los Derechos Sexuales y Reproductivos de la población, los cuales consisten en:
- Decidir sobre mi cuerpo y mi sexualidad
- Ejercer y disfrutar mi sexualidad
- Manifestar mis afectos públicamente
- Decidir con quién o quiénes me relaciono
- Respeto a mi privacidad e intimidad
- Vivir libre de violencia
- Decidir sobre mi vida reproductiva
- Igualdad
- Vivir libre de discriminación
- Tener información sobre sexualidad
- Servicios de salud sexual y reproductiva
- Identidad sexual y…
- Participación en políticas públicas sobre sexualidad
La intención de compartir estas líneas es contar con una perspectiva más amplia de lo que implica la sexualidad (sus retos sociales y oportunidades personales). Buscando que la información contribuya a generar mayor conciencia y reflexión social de cómo podemos estar mejor en lo individual, en pareja, en lo familiar y de manera colectiva. La sexualidad no es una parte de la vida, es la vida misma.
