Haz que los lunes sean el principio de tu bienestar de toda la semana
Por: Mónica Roca
Llega el domingo por la tarde. Todo parece tranquilo, hay que alistar lo necesario para la semana ¿y sientes una sensación incómoda difícil de explicar? ¿Tal vez sientes ansiedad, desánimo, tristeza o una especie de peso u opresión en el pecho? A eso se le conoce como Sunday Scaries o angustia del domingo, una sensación incómoda anticipada ante la llegada del lunes. Y no es casualidad que muchas personas digan que odian los lunes, mientras que los jueves y viernes parecen más ligeros, incluso emocionantes.
El cuerpo anticipa lo que conoce…
Nuestro cuerpo es extremadamente sabio y aprende rutinas emocionales. Si durante la semana vivimos con estrés, exceso de responsabilidades o desconexión de lo que realmente nos importa, el cuerpo lo registra. Así, cuando llega el domingo, empieza a activarse una memoria anticipatoria: “mañana volvemos a lo mismo”.
Y no se trata solo de nuestra imaginación: estudios del HeartMath Institute han mostrado que el sistema nervioso responde no solo a lo que ocurre en el presente, sino también a lo que anticipamos, así como a lo que recordamos. Cuando anticipamos estrés, el cuerpo reacciona como si ese evento ya estuviera sucediendo. Esto puede reflejarse en dolores musculares, alteraciones del sueño, malestar digestivo y estados de alerta emocional.
Emociones anticipadas: el duelo del domingo…
Emocionalmente, el domingo por la tarde puede sentirse como una despedida del descanso o la conexión que quizás vivimos estos dos días. Si el fin de semana fue el único momento de autocuidado o placer, la idea de perderlo genera una especie de microduelo.
Y entonces llega el lunes con su carga de exigencias. Muchas personas comienzan la semana ya en estado de “supervivencia” corriendo, revisando el celular apenas abren los ojos. Incluso antes de salir de casa se activa el sistema nervioso simpático, el encargado de prepararnos para luchar o huir.
Un estudio presentado en la conferencia de la Sociedad Cardiovascular Británica (BCS) sugiere que hay más probabilidades de sufrir un ataque cardíaco grave el primer día de la semana, posiblemente debido al estrés de volver al trabajo y los cambios en el ciclo sueño-vigilia.
La neurocientífica Lisa Feldman Barrett nos recuerda que las emociones no son reacciones automáticas, sino experiencias que construimos activamente a partir de predicciones basadas en nuestro pasado. Es decir, si hemos aprendido que los lunes son difíciles, nuestro cuerpo y nuestra mente lo “reconstruyen” cada semana, incluso antes de que ocurra.
“Tu cerebro no está reaccionando al mundo, está prediciéndolo constantemente… y esas predicciones dan forma a lo que sientes.”
— Lisa Feldman Barrett, La vida secreta del cerebro.
¿Y por qué los jueves y viernes se sienten distintos? Es vienes, ¡y el cuerpo lo sabe!
El jueves por la tarde y el viernes suelen venir acompañados de una sensación de alivio anticipado: “ya casi es fin de semana”. Esa sola expectativa tiene efectos bioquímicos reales: baja el cortisol, aumenta la dopamina, mejora el humor y el cuerpo se siente más liviano.
Nos sentimos más disponibles para reír, conectar, movernos y respirar… como si ya hubiéramos atravesado la tormenta.
¿Qué podemos hacer?
• Reconoce el patrón: solo darte cuenta si esto te pasa ya cambia la historia. No estás “mal”, estás respondiendo de forma humana a un sistema de vida que quizás no está alineado con nuestro bienestar.
• Rediseña los domingos: agrega un ritual que le dé sentido, ligereza o conexión al final del día: una caminata al atardecer, escribir una carta de gratitud o una cena rica.
• Haz los lunes más humanos: comienza con algo que te guste. Música, movimiento suave, un desayuno sin prisa, incluso 10 minutos para ti antes de “empezar el día” pueden marcar la diferencia.
• Riega la semana con bienestar: si todos los días incluyes pequeños espacios de placer y descanso, el contraste entre semana y fin de semana se reduce, y tu cuerpo no tendrá que “sufrir” cada domingo. Te mereces crear una semana bonita para ti y para tus seres queridos con quienes convives.
No estás solo ni sola si cada domingo por la tarde sientes un nudo en el estómago o si los lunes parecen una cuesta arriba. Esto no significa que odies tu vida, como me lo comparten algunas personas en terapia, sino que tu cuerpo está intentando decirte algo. Escúchalo y respóndele con cuidado, compasión, presencia y buentrato. Ésto puede ser el primer paso para transformar no solo tus lunes, sino toda tu semana.
