Por María Elena Zúñiga
La pareja humana se caracteriza por vivir en el conflicto. “No existen parejas exentas de conflictos”, dice David Barrios, médico psicoteraupeuta y sexólogo.
“La magia de los procesos de pareja estriba en la posibilidad, siempre presente, de renovarse y reestructurar nuestros vínculos”.
Después de la muerte del amor se pierden los objetivos comunes, pero la oposición a diluir una relación pesa mucho en las sociedades contemporáneas, comenta. Se calcula que 8 de cada 10 personas que se separan reinciden a vivir en una relación de pareja.
Durante el evento “Una tarde de Sexo, 2023” organizado en la ciudad de San Luis Potosí, el experto habló de algunos de los conflictos de pareja más comunes que se tratan en un consultorio. Uno de ellos son los celos que desvirtúan los vínculos de la pareja porque no tienen que ver con algo tangible.
Otros son la desatención de necesidades emocionales y materiales, y la comunicación deficiente en la cual los aspectos cruciales no se tratan porque muchos hombres se abstienen de decir frases cariñosas y motivadoras, y también, a menudo, desvían la atención de lo importante.
Asimismo, un problema común de pareja son los roles de género “tan rígidos y estereotipados todavía en la sociedad”. Éstos siguen predominando y cuando llegan a ser muy agudos originan fuertes conflictos en la relación de pareja.
Un punto adicional de desacuerdo en una relación es la incompatibilidad erótica. En general los hombres van directo al acto sexual (éste es un rasgo esencial de muchas parejas en el medio mexicano). Situación que llega a un nivel de mucha presión y origina “broncas”, subraya el experto.
Asimismo, el aparente “privilegio” de conducir una casa socava la dignidad de las personas y frecuentemente es una fuente de contratiempos. Ante esta situación, Barrios indica que lo factible es avanzar hacia la equidad, respetando las diferencias.
El especialista añade que no es que, per se, biológicamente hablando, que los hombres sean egoístas, sino que hay una educación sembrada en el machismo y la vieja masculinidad, en la cual a menudo, hay un cierto nivel de actitud involuntaria. “Yo ya me vine, Ya eyaculé”. Sin embargo, destaca que cada vez toma mayor importancia, aún en las sociedades tradicionalistas, la conciencia buscar la democracia en la “cama”, lugar donde se puedan compartir afanes, deseos y los orgasmos de la pareja.

Un aspecto más (generador de conflicto) es la falta de tiempo para la convivencia juntos. Tiempo de calidad, de demostrar presencia, cariño, caricias, etc. “Está demostrado que después de los primeros tres o cuatro años de relación sucumbe la afectividad (como si nos hubiésemos dejado de amar, querer, apreciar y admirar). Ello es uno de los primeros pasos que socavan el amor”, añade Barrios.
El 70% de los mexicanos opina que el matrimonio es para toda la vida, pero el 50% acepta a ver tenido “por lo menos” un episodio de infidelidad, lo cual habla de una doble moral en la sociedad, indica terapeuta. “La doble moral es un caldo de cultivo para las relaciones extra pareja contrariamente a lo que mucha gente piensa”. La doble moral priva en muchos lugares del país, “las citas extramaritales aumentan”.
Para Barrios, si bien una crisis implica riesgos, también presenta oportunidades, incluyendo la infidelidad. De acuerdo con el especialista, se pueden sacar ventajas hasta de lo más negativo. La infidelidad, por ejemplo, puede encender un “foco amarillo” que indica que hay conflictos preexistentes y “algo” que modificar en la relación. No obstante, con una terapia de pareja se puede resetear la relación. “No necesariamente significa la muerte de la misma”, concluye.
