Por María Elena Zúñiga
La vida sexual se modificó con el Covid. Las redes sociales y el zoom fueron las principales formas de comunicación durante la pandemia.
No obstante, pasada la emergencia sanitaria el uso de redes sociales se mantiene para las interacciones personales con varios objetivos, uno de ellos es practicar el sexo virtual.
También varios usuarios utilizan estas herramientas como una forma de entretenimiento para establecer vínculos no formales, dice la sexóloga clínica y psicoterapeuta Verónica Delgado.
En internet están disponibles diversas aplicaciones para tener encuentros sexuales con otras personas a través de la pantalla. En ellas se establece primero el contacto con alguna persona de interés.
Ya en una siguiente etapa del procedimiento, se avanza a una comunicación a través de zoom o una videollamada donde se van abordando temas sexuales.
El paso siguiente es, generalmente, compartir imágenes y videos de contenido sexual, como preámbulo para llegar al acuerdo de desvestirse y estimularse cada uno desde donde esté con la finalidad de obtener placer sexual o incluso, tener un orgasmo.
En esta conversación también se pueden utilizar juegos como disfrazarse o representar algún personaje, etc. “La imaginación es libre”, comenta la especialista.
En el espacio virtual se trata de hacer a través de una pantalla lo que físicamente haría una pareja.
Aunque faltan muchas investigaciones sobre este fenómeno en la red, expertos como Verónica Delgado señalan que los hombres practican el sexo virtual como una aventura, un juego o una vivencia para saberse conquistadores.

En cambio, las mujeres eligen este tipo de interacciones en línea cuando viven una situación complicada con su pareja; cuando no tienen intimidad emocional con su pareja formal o cuando experimentan una vida sexual insatisfactoria.
En los últimos años, las aplicaciones fueron una opción para conectar con alguien que tuviera una búsqueda similar y vivir una experiencia erótica, sin embargo, este mecanismo todavía se utiliza por muchas personas como una forma de tener sexo seguro, es decir, sin riesgos de adquirir una Infección de Transmisión Sexual (ITS) o llegar un embarazo no deseado.
Delgado señala que además con ayuda de la inteligencia artificial actualmente se captan las necesidades de las personas, permitiendo cada vez más la creación de sitios específicos para facilitar el desarrollo de la práctica sexual.
